| OBJETIVO
Analizar la validez de los
criterios de la International Headache Society (IHS) para la
clasificación de las cefaleas primarias que acuden a consulta
especializada.
PACIENTES Y MÉTODOS
Los criterios de la IHS se
aplicaron para clasificar a 194 pacientes que presentaban 208
cefaleas. Fueron diagnosticadas 84 migrañas, 18 cefaleas
tensionales episódicas y 76 cefaleas crónicas diarias.
RESULTADOS
La validez de los criterios de la
IHS para distinguir migraña de cefalea tensional tienen una
especificidad global del 94% y un valor predictivo positivo del 99%.
El valor predictivo negativo es del 63%. Los síntomas más
específicos de migraña son: intensidad, fotofobia y fonofobia. Los
criterios de la IHS para cefalea tensional crónica son muy poco
sensibles; sólo el 45% de las cefaleas crónicas diarias los
cumplen. Con los criterios de Silberstein et al. Encontramos que,
sin la cefalea de origen, la sintomatología no discrimina entre
cefalea de tensión crónica, migraña transformada ycefalea diaria
de inicio reciente. Los síntomas más específicos de migraña
transformada son: empeoramiento con la actividad, vómitos y
pulsatilidad. Un 62% de las cefaleas crónicas diarias presentan
abuso de analgésicos.
CONCLUSIONES
Los criterios de la IHS discriminan
bien entre migraña y cefalea tensional episódica. La
sintomatología no discrimina entre los diversos tipos de cefalea
crónica diaria.
INTRODUCCIÓN
El diagnóstico de las cefaleas
primarias sigue descansando absolutamente en las características
clínicas ya que, por el momento, no hay ningún tipo de marcador
biológico o de neuroimagen que permita diferenciarlas. La
publicación de la clasificación de la International Headache
Society (IHS) de 19881 para las cefaleas ha permitido disponer de
criterios operativos uniformes aplicables a diferentes niveles
asistenciales.
Estos criterios han demostrado ser útiles a la hora de evaluar
resultados en ensayos clínicos con fármacos y trabajos de
investigación2, encontrándose unos resultados homogéneos incluso
entre distintos países. Sin embargo, todavía existen dificultades
con las cefaleas primarias, especialmente para diferenciar la
migraña de la cefalea tensional y para clasificar de manera
adecuada la cefalea tensional crónica. Dado el gran número de
cefaleas crónicas diarias (CCD) que quedan fuera de clasificación
con los criterios actuales en la mayoría de los estudios, se han
propuesto diversas clasificaciones alternativas, de las cuales la
más aceptada es la de Silberstein et al.3, que las subdivide en
cefalea de tensión crónica, cefalea crónica de inicio reciente,
migraña transformada y hemicránea continua. El objetivo de este
estudio es establecer la validez, tanto del conjunto de la
sintomatología como de cada característica sintomática tomada
aisladamente, para el diagnóstico de las cefaleas primarias.
Creemos que este sistema puede permitir definir mejor los síntomas
más significativos a la hora de diferenciar los diferentes tipos de
cefalea primaria.
MATERIAL Y MÉTODOS
Se recogen las características y
la sintomatología asociada de 208 cefaleas encontradas en 194
pacientes visitados por primera vez, y de forma sucesiva, en la
unidad de cefaleas del servicio de neurología del Hospital General
de Valencia por el mismo neurólogo. Estas cefaleas se clasificaron
según los criterios de la IHS1 excepto las cefaleas tensionales
crónicas que a su vez fueron subdivididas, según los criterios de
Silberstein et al. de 19943, en: cefaleas tensionales crónicas,
cefaleas diarias de inicio reciente y migraña transformada, ya que
se excluyó de las mismas la hemicránea continua que creemos que
debe de ser clasificada en otro apartado. En todos los casos se
realizó una entrevista clínica semiestructurada basada en los
síntomas que recogen los actuales criterios diagnósticos.
En casos de cefaleas que no cumplían completamente las
características exigidas por la IHS, y de cefaleas que cumplían
criterios para más de una categoría, el diagnóstico definitivo
que se consideró como patrón oro fue el establecido por el
neurólogo. En las cefaleas diarias se incidió especialmente sobre
la historia de cefaleas previas y las características de éstas con
el fin de determinar la cefalea de origen. Siendo la cefalea por
definición un conjunto de síntomas de variable presentación, los
episodios recurrentes más severos fueron utilizados para analizar
la sintomatologia. Posteriormente calculamos la sensibilidad, la
especificidad y los valores predictivos positivo y negativo de cada
uno de los síntomas y del conjunto de éstos, establecido un
estudio comparativo entre migraña y cefalea tensional episódica.
La sensibilidad y especificidad de los síntomas que presenta la
migraña nos ayuda a conocer cuáles son más útiles para
discriminarla de la cefalea tensional; los valores predictivos
positivo y negativo corrigen el sesgo debido a la diferencia de
frecuencias de los dos tipos de cefalea en la población estudiada.
Lo mismo se realiza para diferenciar la migraña transformada del
resto de las cefaleas diarias, y para distinguir la cefalea
tensional crónica del resto de las cefaleas diarias.
RESULTADOS
De las 208 cefaleas, 84 eran
migrañas, 18 cefaleas tensionales episódicas, 76 correspondían a
cefaleas tensionales crónicas, 9 a cefaleas en racimos y el resto
eran principalmente neuralgias y cefaleas secundarias. En la
clasificación de los pacientes con migraña se incluyeron 10 casos
en el apartado 1.7: trastorno migrañoso que no cumple los criterios
anteriormente mencionados, 3 debido a falta de síntomas asociados y
7 por no ajustarse al criterio de duración de las crisis, 3 por
defecto (< de 4 h) y 4 por exceso (> de72 h). Entre las
cefaleas tensionales, 3 fueron incluidas en el apartado 2.3: cefalea
de tensión que no cumple los criterios anteriormente mencionados
por exceso de síntomas asociados. Ninguna cefalea tensional fue
definida como severa y ninguna migraña como leve, siendo por tanto
la intensidad del dolor uno de los síntomas más específicos
aunque con poca sensibilidad.
Entre las migrañas, 23 casos presentaban aura principalmente
visual. No hubo ningún problema de clasificación en los 23 casos
de migraña con aura. En la tabla I se observan los resultados de
comparar la migraña con la cefalea tensional episódica para la
sensibilidad, especificidad, valor predictivo positivo y valor
predictivo negativo de cada síntoma. En la tabla II se exponen los
resultados de la sensibilidad, especificidad, valor predictivo
positivo y valor predictivo negativo de los criterios de la IHS
tomados en su conjunto. La validez de los criterios de la IHS
tomados en su conjunto para distinguir la migraña de la cefalea
tensional tiene una especificidad del 94% y un valor predictivo
positivo del 99%. El valor predictivo negativo, sin embargo, es
bajo, de un 63%. Los síntomas más específicos por separado fueron
severidad, fotofobia, fonofobia y vómitos.
Tabla I: Valor de
los distintos síntomas para diferenciar la migraña de la cefalea
tensional
| |
Sensibilidad |
Especifidad |
VPP |
VPN |
Unilateralidad
Pulsatilidad
Severidad
Náuseas
Vómitos
Fotofobia
Fonofobia
Empeora con la actividad
|
0,69
0,82
0,59
0,75
0,56
0,82
0,88
0,77
|
0,89
0,89
1
0,83
0,94
1
1
0,78
|
0,96
0,97
1
0,95
0,98
1
1
0,94 |
0,38
0,51
0,34
0,41
0,31
0,54
0,64
0,42 |
Tabla II: Validez
del conjunto de la sintomatología para el diagnóstico de migrañay
cefalea tensional
| |
Sensibilidad |
Especificidad |
VPP |
VPN |
Migraña
Cefalea tensional |
0,88
0,83 |
0,94
0,95 |
0,99
0,75 |
0,63
0,55 |
VPP: valor
predictivo positivo; VPN: valor predictivo negativo
Al intentar clasificar las cefaleas
crónicas diarias según los criterios de la IHS, sólo un 45% se
podrían incluir en el apartado
2.2 como cefaleas tensionales crónicas, quedando un 55% encuadradas
en el apartado 2.3 como cefalea de tensión que no cumple los
criterios anteriormente mencionados (al igual que en otras series).
Esto nos daría una sensibilidad menor del 50% para los criterios de
la IHS. Optamos, pues, por adoptar los criterios propuestos por
Silberstein et al. en 19943 que amplían las posibilidades de
clasificación de las cefaleas diarias y añaden las categorías de
migraña transformada (41 casos), cefalea diaria de inicio reciente
(4 casos) y la ya conocida cefalea de tensión crónica (31 casos).
Cada uno de estos apartados se subdivide en forma con o sin abuso de
analgésicos. El 62% de las cefaleas diarias presentaban abuso de
analgésicos.
Los 4 casos de cefaleas diarias de inicio reciente constituían un
grupo heterogéneo sin características comunes. Dos de los casos
cumplirían criterios de migraña excepto por la duración, y los
otros dos de cefalea tensional crónica. En el grupo de cefaleas
tensionales crónicas encontramos 7 casos (el 22,58% del total) con
ocasionales síntomas migrañosos que se clasificarían como cefalea
tensional que no cumple los criterios anteriormente mencionados. No
podemos clasificarlas como migrañas transformadas ya que no existe
historia previa de haber padecido migraña. Respecto al abuso de
analgésicos encontramos 13 casos (un 41,94% del total de cefaleas
tensionales crónicas). Los casos de migraña transformada presentan
una sintomatologia diversa ya que, aunque en algunos pacientes la
cefalea se ha transformado en una afección continua, otros
presentan todavía ataques de migraña superpuestos a una cefalea de
base. En 33 pacientes existía un abuso de analgésicos (84,88%). En
la tabla III se observa la validez de los síntomas de migraña
transformada con respecto a las otras cefaleas diarias. Para
diferenciar la migraña transformada del resto de cefaleas diarias
los síntomas más específicos serían el empeoramiento con la
actividad y los vómitos seguidos de pulsatilidad y fotofobia. En la
tabla IV se resumen la validez, en este caso de la ausencia de
síntomas, de la cefalea de
Tabla III.
Validez de los distintos síntomas para diferenciar la migraña
transformada de otras cefaleas crónicas que no evolucionan desde
una migraña
| |
Sensibilidad |
Especificidad |
VPP |
VPN |
Unilateralidad
Pulsatilidad
Náuseas
Vómitos
Fotofobia
Fonofobia
Empeora con la actividad |
0,51
0,76
0,61
0,58
0,68
0,66
0,58 |
0,8
0,83
0,68
0,88
0,8
0,74
0,94 |
0,75
0,84
0,69
0,85
0,80
0,75
0,92 |
0,58
0,74
0,60
0,64
0,68
0,65
0,66 |
Tabla VI. Validez
de los distintos síntomas para diferenciar la cefalea tensional
crónica de la migraña transformada y la cefalea crónica de inicio
reciente
|
Sensibilidad |
Especificidad |
VPP |
VPN |
Bilateralidad
Opresiva
Sin náuseas
Sin vómitos
Sin fotofobia
Sin fonofobia
No empeora con la actividad
Global |
0,77
0,77
0,71
0,90
0,81
0,74
0,93
0,77 |
0,49
0,69
0,6
0,55
0,69
0,66
0,53
0,76 |
0,52
0,63
0,55
0,58
0,64
0,60
0,57
0,68
|
0,6
0,67
0,59
0,79
0,71
0,63
0,84
0,83 |
VPP: valor predictivo positivo; VPN: valor predictivo negativo
tensión crónica, tanto de cada
síntoma tomado por separado como de las características de la
cefalea y de la sintomatología tomada en su conjunto. Es evidente
que la sintomatología no discrimina entre las cefaleas crónicas
diarias y sería imposible clasificarlas si se desconociera la
cefalea de origen.
DISCUSIÓN
Los criterios de la IHS de 19881
para la clasificación de las cefaleas supusieron un gran avance a
la hora de uniformar criterios, si bien siguen quedando algunos
problemas por resolver. Entre las cefaleas episódicas la principal
dificultad estriba en clasificar adecuadamente la migraña sin aura,
distinguiéndola de la cefalea tensional. Algunos estudios
epidemiológicos apoyan la independencia de ambos tipos de cefalea,
ya que su coexistencia en el mismo paciente no es tan frecuente 4,
5, y existen diferencias con respecto a la distribución por sexos y
la edad de comienzo 6. Sin embargo, el elevado número de pacientes
que tienen ambos dolores de cabeza y en los que se producen con
frecuencia episodios de cefalea de difícil clasificación, como
migrañas abortadas por la medicación profiláctica o terapéutica
o cefaleas tensionales más severas que recuerdan a la migraña,
hizo que algunos autores consideraran que más que tratarse de dos
entidades diferentes se tratara de un continuo de síntomas, de
menor a mayor severidad 7, 10, en los que la cefalea tensional
representaría el más leve y la migraña con aura el más severo;
la llamada cefalea mixta vascular-tensional representaría el punto
medio de ese espectro.
Nosotros creemos que la migraña con y sin aura representa una
única entidad, y que la cefalea tensional y la migraña representan
entidades diferentes, aunque con una base común de
hipersensibilidad del sistema trigémino vascular. En nuestra serie,
la mayor parte de las cefaleas episódicas se pueden clasificar sin
dificultad y no presentan problemas con respecto a la
sintomatología excepto en un 5,9%. Esto probablemente es debido a
que los datos se obtienen en una entrevista personal
semiestructurada con el neurólogo basada en los criterios de la
IHS, lo que ayuda a minimizar errores en la recogida de los datos.
La duración plantea problemas en algunos pacientes con migraña. En
los casos en que los episodios exceden la duración suele tratarse
de pacientes que presentan 2 ó 3 días de migraña, seguidos de 1
ó 2 días más de resaca, y no plantean problemas a la hora de ser
clasificados como migrañosos. Nuestra serie es breve en cuanto a
cefaleas tensionales episódicas ya que, al ser mejor toleradas, no
suelen llegar a una consulta hospitalaria, pero los valores
predictivo no corrigen esta diferencia en frecuencias. Al analizar
los síntomas encontramos que cada una de las características de la
migraña y la cefalea tensional tienen poca sensibilidad
aisladamente y escaso valor predictivo negativo, ya que la ausencia
de un síntoma aislado no descarta que se trate de una migraña.
Tienen, sin embargo, gran especificidad y valor predictivo positivo.
Los síntomas más discriminativos para diferenciar ambos tipos de
cefalea fueron, en nuestra serie, la fotofobia, la fonofobia y la
severidad (aunque esta última es muy poco sensible) seguidos por
los vómitos y la presencia de pulsatilidad. Todos los síntomas
más analizados tomados aisladamente tienen un valor predictivo
positivo superior al 94%. La especificidad y la sensibilidad de los
criterios de la IHS tomados en su conjunto son excelentes: una
migraña que cumple criterios es una migraña en un 99% de los
casos. En cambio, su valor predictivo negativo es bajo; si no se
cumplen los criterios no nos encontraremos ante una migraña en un
63% de los casos. Los criterios son, pues, bastante restrictivos,
muy seguros a la hora del diagnóstico y menos sensibles. En
comparación con otros trabajos observamos que el estudio realizado
en Francia por Michel et al. en 1993 11 para demostrar la validez de
los criterios de la IHS basándose en el criterio de un neurólogo
experto encuentran éstos demasiado restrictivos, mucho menos
sensibles que en nuestra serie y algo menos específicos. Su
especificidad fue de un 90% para el diagnóstico de migraña,
similar a la recogida en nuestro trabajo, pero algo menor, debido a
que en el estudio de Michel et al. no se excluyen las cefaleas
secundarias antes de analizar los síntomas. La IHS obliga a
descartar las cefaleas secundarias antes de establecer un
diagnóstico con las exploraciones complementarias adecuadas, ya que
una cefalea tumoral puede cursar con síntomas idénticos a los de
la migraña o la cefalea tensional.
La sensibilidad del estudio de
Michel et al. fue de menos del 50%. En nuestro estudio, la
sensibilidades mucho mayor, del 88%. Esto se podría explicar porque
en el primero no se excluyeron los pacientes con más de 15 días al
mes con cefalea para establecer el diagnóstico definitivo de
migraña; por tanto, nos encontraríamos con un gran número de
cefaleas diarias mezcladas con cefaleas episódicas. Otros estudios,
como el realizado en Zurich por Merikangas et al. han encontrado
estos criterios demasiado poco restrictivos al compararlos con
indicadores de severidad basados en el impacto social y el uso de
medicamentos y con los criterios del Ad Hoc Committee usados
clásicamente12. Proponen que, en gente joven, se requiera la
coexistencia tanto de síntomas vegetativos como fotofobia y
fonofobia para el diagnóstico. Creemos que esta mayor
restrictividad dejaría fuera de clasificación a muchas cefaleas de
características migrañosas que son bien toleradas por el paciente.
Las cefaleas diarias o casi diarias plantean una problemática
totalmente distinta 13, 14. Son cefaleas que, en su mayor parte,
llevan años de evolución. La clasificación internacional de las
cefaleas contempla únicamente las características y síntomas de
las cefaleas primarias, pero no su historia natural. Muchos
pacientes con cefaleas frecuentes no pueden ser clasificados de
forma adecuada dentro de la IHS, en unos porcentajes que oscilan
entre el 33 y el 43% 15-18,en nuestro caso en el 55% de las CCD.
Suelen ser incluidos dentro de la cefalea de tensión crónica, pero
muchas de estas cefaleas han evolucionado desde una migraña
episódica y todavía tienen demasiadas características migrañosas
para cumplir criterios de cefalea tensional. Muchos neurólogos
clasifican estas cefaleas como migrañas transformadas. Esta entidad
fue descrita inicialmente por Mathew 19. Suele ocurrir en pacientes
con historia de migraña episódica de comienzo en la primera o
segunda década de la vida. Con los años, la intensidad de la
cefalea y las características migrañosas van desapareciendo;
aumentando, sin embargo, la frecuencia de los ataques. Dolores de
cabeza que recuerdan la cefalea tensional crónica se intercalan con
ataques típicos de migraña. Algunos neurólogos sostienen que se
trata de distintos tipos de cefalea que ocurren en el mismo
individuo, y que la solución sería delimitar estrictamente qué
tipo de cefalea se produce en cada momento y asignar a cada
diagnóstico el número de días al mes que se padece.
Esta idea, que parece tan sencilla, se complica por varios motivos:
los ataques no son homogéneos, son muy frecuentes, y están
modificados por la modificación analgésica y profiláctica
administrada, muy difícil de suprimir completamente en estos
pacientes. Por otra parte, aunque nos encontramos con pacientes que
distinguen claramente entre los ataques de migraña y la cefalea
intercurrente, en otros éstos se ha transformado en una cefalea
continua. Todo esto convertiría la clasificación de las cefaleas
en algo demasiado complicado para ser práctico.Si eliminamos a los
pacientes con migraña intercurrente y con abuso de medicación, no
conseguimos eliminar a los pacientes que no cumplen criterios 0, por
lo que se ha propuesto que se admita la sintomatología migrañosa
(náuseas, vómitos, foto y fonofobia) con tal que no sea demasiado
intensa en la CDD 20.
Todas estas soluciones nos parecen
excesivamente complejas y creemos que es más práctico usar, para
la clasificación de estas CDD, los criterios propuestos por
Silberstein et al. en 1994, basados en la cefalea de origen. A pesar
de esto, en nuestra serie, un 22,58% de las cefaleas tensionales
crónicas que no tenían antecedente claro de migraña no eran
calificables por exceso de sintomatología migrañas. El abuso de
analgésicos podría explicar estos síntomas, si se tratara de
ergóticos. Según los criterios de Silberstein et al., una
condición imprescindible para clasificar una cefalea como migraña
transformada es que se recoja de manera adecuada una historia de
migraña y la progresiva modificación de los síntomas conforme van
aumentando en frecuencia y disminuyendo en intensidad. Esto muchas
veces no es posible en las cefaleas diarias debido a que, a su
llegada a la consulta, muchos pacientes llevan años con el problema
y han olvidado las características de la cefalea de origen.
En nuestra serie, de los 9 casos de cefaleas tensionales crónicas,
que a su llegada a la consulta llevaban con cefalea diaria cuatro
años o más, 5 no cumplían los criterios. El antecedente de
migraña podía estar mal reflejado en las cefaleas de larga
evolución. El grupo de Silberstein, al no poder clasificar con sus
propios criterios al 25% de los pacientes con cefalea crónica,
propuso, en 1996, una modificación en las que se incluirían como
migrañas transformadas todos los casos de cefaleas diarias con
antecedentes de migraña, sin necesidad de que el dolor se fuera
transformando a lo largo de al menos tres meses, y las cefaleas con
características migrañosas excepto por la duración 18.
Así, el 100% de las cefaleas
estarían clasificadas. Esta es una decisión pragmática que
permitiría la clasificación del mayor número de pacientes, pero
que plantea Algunos problemas; por ejemplo, sería casi imposible
que un paciente con migraña desarrollara una cefalea tensional
crónica. En nuestra serie existió abuso de analgésicos en la
mayoría de los pacientes con cefalea crónica (62%). En las
migrañas transformadas existía un abuso de analgésicos en la gran
mayoría (80%).
Realizando un metaanálisis de distintos estudios se encuentra que
la migraña es la cefalea primaria que más frecuentemente se
encuentra en las cefaleas con abuso de analgésicos 21, siendo la
cefalea de base en un 65% de los casos. Se observa una mejoría de
más del 50% de días con cefalea tras la suspensión de la
medicación en estudios de larga evo-lución16, 22, 23 ; por tanto,
un adecuado tratamiento haría desaparecer muchas de estas cefaleas
diarias. Por lo que la importancia del abuso de la medicación no
puede ser subestimado. En resumen, podemos concluir que: los
criterios de la IHS distinguen adecuadamente entre la cefalea
tensional episódica y la migraña. Tomados en su conjunto son
criterios muy específicos y menos sensibles. Son más válidos para
definir migraña que para definir cefalea tensional. En nuestra
serie, la duración de los ataques fue la característica que
permitió encuadrar más migrañas como atípicas. Los síntomas
más discriminativos tomados de forma aislada fueron severidad,
fotofobia y fonofobia. Todos los síntomas analizados tenían un
valor predictivo positivo superior al 94%. Las cefaleas diarias que
llegaban al hospital no se ajustaban a los criterios de la IHS en un
55% de los casos.
La clasificación de Silberstein et al. de 1994 separa grupos de
pacientes según su cefalea de origen, pero no delimita de forma
clara grupos de cefaleas según los síntomas. La propuesta del
grupo de Silberstein nos parece apropiada en el caso de que exista
una clara continuidad entre una forma episódica de migraña y su
transformación en diaria. Clasificar exclusivamente por el
antecedente clínico de migraña, sin continuidad en el tiempo,
puede llevar fácilmente a error. No hay una diferenciación clara
entre los síntomas de las diversas formas de cefalea crónica
diaria. Hay un exceso de sintomatología migrañosa en la cefalea
tensional crónica. Los síntomas que diferencian mejor la migraña
transformada de las otras cefaleas diarias, en caso de estar
presentes, son: el agravamiento con la actividad, los vómitos y la
pulsatilidad. La ausencia de síntomas no discrimina el origen de la
cefalea. La migraña fue la cefalea de origen encontrada con más
frecuencia en las cefaleas diarias. Más de la mitad de las cefaleas
diarias que llegaban a la consulta presentaban abuso de
analgésicos.
BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA
1-Headache Classification Committee
of the International Headache Society. Classification and diagnostic
criteria for headache disorders, cranial neuralgias and facial pain.
Cephalalgia, 1988; 8 (supl 7), págs. 1-96.
2. Olesen J., The International
Headache Society. Classification and diagnostic criteria are valid
and extremely useful. Cephalalgia, 1996; 16, págs. 293-295.
3. Silberstein, S. D.; Lipton, R.
B.; Mathew, N.; Solomon, S., Classification of daily and near daily
headaches: proposed revisions to the IHS criteria. Hea-dache, 1994,
págs. 34: 1-7.
4. Merikangas, K. R.; Whitaker, A.
E.; Angst, J., Validation of diagnostic criteria for migraine in the
Zürich longitudinal cohort study. Cephalalgia, 1993; 13 (Supl 12),
págs. 47-53.
5. Rasmussen, B. K.; Jensen, R.;
Schroll, M.; Olesen, J., Interrelations between migraine and tension
type headache in the general population. Arch Neurol, 1992; 49,
págs. 914-918.
6. Rasmussen, B. K., Migraine and
tensio type headache in a general population: precipitating factors,
female hormones, sleep pattern and relation to lifestyle. Pain,
1993, págs. 53: 65-72.
7. Waters, W. E., The
epidemiological enigma of migraine. Int J Epidemiol, 1973; 2, págs.
189-194.
8. Bakal, D. A.; Kaganov, J. A.,
Sympton characteristics of chronic and non chronic headache
sufferers. Headache, 1979; 19, págs. 285-289.
9. Kaganov, J. A.; Bakal, D. A.;
Dunn, B. E., The differential contribution of muscle contraction and
migraine symtoms to problem headache in the general population.
Headache, 1981; 21, págs. 157-163.
10. Featherstone, H. J., Migraine
and muscle contraction headaches: a conti-
nuum. Headache, 1985; 25, págs.
194-198.
11. Michael, P.; Dartigues, J. F.;
Henry, P.; Tison, S.; Auricombe, S.; Brochet B. Et al., Validity of
the International Headache Society criteria of migraine. Neu-
roepidemiology, 1993; 12, págs. 51-57.
12. «Ad Hoc Committee on
Classification of Headache». JAMA, 1962; 179,
págs. 717-718.
13. Lainez, J. M.; Monzón, M. J.,
Cefalea crónica diaria. Rev Clin Esp, 1995; 195
(Supl 2), págs. 41-47.
14. Monzón, M. J.; Lainez, J. M.;
Santonja, J. M.; Parra, J.; Peiró, C.; Sancho, J., Chronic daily
headache: Valicity of proposed revisions to the IHS criteria
[Comunicación]. XVI World Congress of Neurology. Buenos Aires:
septiembre de 1997.
15. Solomon, S.; Lipton, R. B.;
Newman, L. C., Evaluation of chronic daily headache: comparison to
criteria for chronic tension type headache. Cephalalgia, 1992; 12,
págs. 365-368.
16. Tfelt Hansen, P.; Krabbe, A.
A., Ergotamine abuse. Do patients benefit from withdrawal?
Cephalalgia, 1980; 1, págs. 29-32.
17. Messinger, H. B.; Spierings, E.
L. H.; Vincent, M. P., Overlap of migraine and tension type headache
in the International Headache Society classification. Cephalalgia,
1991; 11, págs. 233-237.
18. Silberstein, S. D.; Lipton, R.
B.; Sliwinsky, M., Classification of daily and near daily headaches.
Field trial of revised IHS criteria. Neurology, 1996; 47, págs.
871-875.
19. Mathew, N. T.; Stubits, E.;
Nigam, M. R., Transformation of episodic migraine into daily
headache: analysis of factors. Headache, 1982; 22, págs. 66-68.
20. Pfaffenrath, V.; Isler, H.,
Evaluation of the nosology of chronic tension type headache.
Cephalalgia, 1993; 13 (Supl 12), págs. 60-62.
21. Diener, H. C., A personal view
of the classification and definition of drug dependence headache.
Cephalalgia, 1993; 13 (Supl 12), págs. 68-71.
22. Baumgarter, C.; Wesseley, P.;
Bingöl, C.; Maly, J.; Holzner, F., Long-term prognosis of analgesic
withdrawal in patients with drug induced headaches. Headache, 1989;
29, págs. 510-514.
23. Diener, H. C.; Dichgans, J.;
Scholz, E.; Geislhart, S.; Gerber, W. D.; Bille, A., Analgesic
induced chronic headache: long term results of withdrawal the- rapy.
J Neurol, 1989; 236, págs. 9-14.
.
|