| DEFINICIÓN
La cefalea es el trastorno neurológico más frecuente y
el primer motivo de consulta al especialista. Es de interés médico
distinguir sus tipos, comprenderlos y ofrecer su mejor tratamiento.
La cefalea, obviamente, tiene tanta antigüedad como el hombre, siendo una
asidua y penosa acompañante y entre todos los dolores que lo afligen el
de mayor frecuencia. La distinción de sus modalidades se ha ido forjando
a través del curso de las civilizaciones. De las lejanas y débiles
culturas prehistóricas contamos con cráneos trepanados indicativos
indirectos de jaquecosos y que permiten especular sobre concepciones
mágico-chamánicas de entonces. La cefalea se documenta ya, si bien de
forma poética, en las culturas mesopotámica, sumérica y babilónica, en
el 3.000 a. de C. Se menciona la migraña, la neuralgia y dolores
lancinantes de la cabeza en el papirus de Ebers, de la necrópolis de
Tebas. Papirus que fue redactado el 1550 a. de C. (pero basado en escritos
anteriores de hasta el 3.700 a. de C.). En la mitología griega, Pallas
Atenea nació de la cabeza de Zeus, tras abrirla Hefesto (Vulcano) con una
hacha, al intentar aliviar al padre de los dioses del Olimpo de un intenso
dolor de cabeza. Hipócrates (en el 460 a. de C.) y sobre todo Areteo de
Capadocia (s. I-II d. de C., que usó el término Heterocrania)
distinguieron, mediante una exposición más descriptiva, la migraña y
establecieron su concepción como entidad morbosa. El actual nombre de
Migraña procede de las traducciones latina y francesa de lo que
posteriormente Galeno nombró Hemicrania. A partir del s. XIX y hasta la
actualidad su descripción y abordaje se ha llevado a término en base a
los conocimientos científico-biológicos. Desde 1930 la cefalea viene
siendo motivo de estudio e investigación científica rigurosa, contando
en la actualidad con dos revistas especializadas en este tema (Headache y
Cephalalgia).
A pesar de la pobreza semiológica y la ausencia de marcadores
diagnósticos, y basándose en una muy atenta anamnesis para extraer la
información de la propia percepción del sufridor, la colaboración y el
consenso de expertos de todo el mundo ha permitido elaborar unos criterios
diagnósticos para cada tipo de cefalea, con aceptación internacional.
Han sido publicados inicialmente el año 1988 en la revista Cephalalgia,
por la International Headache Society (IHS). Clasificación que era
necesaria como en todo gran síndrome, y que ha permitido sobre todo
realizar estudios, comparaciones, evaluaciones epidemiológicas,
hipótesis fisiopatológicas y estudios genéticos.El dolor de cabeza, la
cefalea, es un hecho subjetivo —(aspecto cualitativo: un estado mental,
con íntima relación con la emoción y que condiciona una experiencia
vital)—, consistente en una percepción
sensorial más o menos intensamente desagradable, acompañada de un estado
psico-emocional del mismo tipo y de reacciones que tienden a evitar las
causas que la provocan. Debido —(aspecto descriptible objetivamente)—
a la excitación de terminales nerviosos sensitivos por la incidencia de
estímulos algógenos sobre determinadas estructuras craneales, y la
conducción de los potenciales de acción transducidos a través de fibras
poco o no mielinizadas del nervio trigémino (y otros pares craneales:
VII, X y IX), que a través del ganglio de Gasser penetrarán en el tronco
cerebral a nivel de la protuberancia, y haciendo escala en los núcleos de
relieve se dirigirán por el haz trigeminotalámico ventral y dorsal, al
tálamo (núcleo ventral postero medial) y de allí al córtex
somato-sensorial y frontal y a la amígdala; así como a la actividad de
vías de control del dolor descendentes (sistema córtico-periacueductal-
espinal, córtico-retículo-espinal y córtico-espinal).
Considerando los mecanismos que intervienen en la génesis de cefalea, se
distingue, según los criterios de la IHS, a grandes rasgos, la cefalea
producida por alteraciones estructurales o modificaciones mecánicas de
los elementos contenidos en la cabeza —Cefaleas Secundarias— y
aquélla que carece de una anatomía patológica concluyente —Cefaleas
Primarias.Entre las cefaleas primarias la Migraña es la que ha alcanzado
una mayor entidad tanto por su magnitud epidemiológica como por su
conocida capacidad invalidante.
La migraña es una dolencia caracterizada clínicamente
por la presentación repetida de ataques que resultan altamente
invalidantes. Durante estos ataques o crisis el elemento dolor-cefalea es
el más destacado, puede ser hemicraneal o en la cara o hasta
occipito-cervical. La cefalea constituye lo más destacable de la
migraña y motiva la sentencia de
Lance de que la migraña no destruye la vida pero puede destruir la
alegría, el valor y la satisfacción de vivir. A los sufridores de
migraña no se les modifica pues su esperanza de vida, pero sí su
calidad, por los efectos de la crisis y por la condición de vivir con una
afección que les puede causar incapacidad laboral o social en cualquier
momento. Concurren con el dolor manifestaciones de disfunción vegetativa
(palidez, náuseas, diarrea); hipersensibilidad a estímulos sensitivos,
visuales sobre todo (fotofobia), auditivos (sonofobia), olfativos
(osmofobia), laberínticos (con el movimiento de la cabeza) y cutáneos
(con presión o roce en la cara); alteración afectiva, traducida con
irritabilidad, apatía, ansiedad y hasta manifestaciones depresivas y
signos de disfunción neurológica focal o de tronco cerebral (aura).
Según la IHS se considera migraña sin aura al menos cinco episodios de
ataques de cefalea de duración de 4-72 horas (sin tratamiento o
tratamiento ineficaz), con al menos dos de los carácteres siguientes:
localización unilateral, cualidad pulsátil, intensidad moderada o severa
(dificulta o impide la actividad diaria) o agravación con el movimiento
de la cabeza (subir escaleras o actividad física rutinaria (signo
del traqueteo), y al menos uno de náuseas y/o vómitos o
sonofobia-fotofobia. Y migraña con aura al menos dos ataques con aura,
siendo ésta uno o más síntomas o signos completamente reversibles de
disfunción neurológica focal, uno de los cuales se desarrolla
gradualmente en menos de 4 minutos, o aparecen dos o más síntomas
sucesivamente, ninguno de los cuales dura más de 60 minutos y la cefalea
precede, coincide o sigue a la aura en un intervalo de al menos 60
minutos.
Los avances en el conocimiento bioquímico y neurofisiológico, el mayor
rigor en la descripción y clasificación clínicas, las aportaciones de
la neuroimagen y del estudio vascular cerebral, así como el esfuerzo de
la investigación, vislumbran una integración de las diferentes
hipótesis fisiopatológicas hasta ahora existentes del ataque de
migraña. Actualmente se
estima que en el ataque de migraña acontece una cascada patogenética de
inicio neuronal (si bien la experiencia clínica nos permite no excluir un
desencadenante periférico-vascular, siguiendo lo que debería ser una
vía retrógrada) a diferentes niveles y en diversos núcleos, que
confluye, a través del sistema trigémino-vascular, en una inflamación
neurogénica estéril y una respuesta vascular, procesos mediados por
distintos agentes bioquímicos, entre los que destaca la serotonina.
A pesar de esto, la etiopatogenia, el porqué y el cómo un sujeto
presenta de forma recurrente ataques de migraña, sigue siendo
desconocida. El
conocimiento actual de la fisiopatología de la migraña aboga pues por la
existencia de un sistema anatómico y funcional, que supondría la
capacidad en todo hombre de desarrollar una crisis migrañosa. (De hecho
no es anormal sufrir alguna cefalea migrañosa en el curso de la vida, lo
que resulta anormal y patológico es la tendencia a sufrirlas. Esto ha
sido internacionalmente aceptado, y se constata en la misma definición de
migraña según los criterios de la IHS, en que el diagnóstico de
migraña se establece después de cinco episodios de crisis migrañosas.)
Cabe pues postular que el migrañoso como
enfermo, sería aquel que por predisposición o adquisición, presenta
algún tipo de fallo en el sistema anatómico-funcional del ataque de
migraña de forma que éste se activa con facilidad. Considerando
que:
- La migraña es una dolencia de muy elevada
prevalencia.
- La migraña se asocia con mayor frecuencia a
determinadas patologías e incluso es un componente integrante de
determinadas enfermedades.
- Los estudios en gemelos sugieren la existencia de
más de un síndrome migrañoso, de los cuales al menos uno tendría
un claro y poderoso componente genético y uno o más síndromes
carecerían de él (Ziegel).
- Existen formas particulares de migraña con un muy
fuerte componente genético, como es la migraña basilar, la migraña
acefálgica familiar, la hemiplejía alternante de la infancia y la
migraña hemipléjica familiar; y existen migrañosos sin antecedentes
familiares.
- Es distinta la agregación familiar entre migraña
con y sin aura.
- Dado que el sistema fisiopatológico de la crisis
migrañosa confluye en un desencadente final —la inflamación
neurógena estéril y la respuesta vascular— podrían existir
anomalías diferentes (hiperexcitabilidad, canalopatías, etc.) en los
distintos niveles de esta cascada patogenética del ataque de
migraña, causantes de trastornos diferentes, pero que clínicamente
cursan como migraña, deberíamos tener en cuenta la posibilidad de
que con el término de migraña, como apuntaba Manzoni en 1986, se
escondan entidades diferentes, debiendo entonces considerar la
migraña como un síndrome.
CLASIFICACIÓN
De la «Headache Classification Committee of the
International Headache Society. Classification and diagnostic criteria for
headache disorders, cranial neuralgias and facial pain. Cephalalgia 1988;
8 (Suppl 7): 1-96»:
1. MIGRAÑA
1.1 Migraña sin aura
Descripción: trastorno idiopático recurrente
que se manifiesta con ataques de cefalea.
Otros términos: Migraña común.
1.2 Migraña con aura
Descripción: trastorno idiopático recurrente que se manifiesta con
ataques de síntomas neurológicos focales y cefalea.
Otros términos: migraña clásica, neurológica, oftálmica,
hemiparestésica, hemipléjica o afásica, acompañada o complicada.
1.2.1 Migraña con aura típica
Descripción: migraña con aura que consiste en disturbios visuales
homónimos, síntomas hemisensitivos, hemiparesias o disfasias o
combinaciones. De desarrollo gradual, duración inferior a una hora y
reversible completamente. Asociándose a cefalea.
Otros términos: migraña oftálmica, hemiparestésica, hemipléjica o
afásica, migraña acompañada.
1.2.2 Migraña con aura prolongada
Descripción: migraña con aura cuyo uno o más síntomas tarda más de 60
minutos y menos de una semana en resolverse. Con neuroimagen normal.
Otros términos: migraña complicada, hemipléjica.
1.2.3 Migraña hemipléjica familiar
Descripción: migraña con aura con hemiparesia y con al menos un familiar
de primer grado con idénticos ataques.
1.2.4 Migraña basilar
Descripción: migraña con aura con síntomas claramente originados en el
tronco del encéfalo o en ambos lóbulos occipitales.
Otros términos: migraña de arteria basilar, de Bickerstaff, sincopal.
1.2.5 Aura migrañosa sin cefalea
Descripción: aura migrañosa no acompañada de cefalea.
Otros términos: equivalente migrañoso, migraña acefálgica.
1.2.6 Migraña con aura de inicio agudo
Descripción: migraña con aura quevse desarrolla en menos de 5 minutos.
1.3 Migraña oftalmopléjica
Descripción: ataques repetidos de cefalea
asociada a paresia de uno o más nervios craneales oculares en ausencia de
lesión intracraneal demostrable.
Otros términos: migraña ocular u oftálmica.
1.4 Migraña retiniana
Descripción: ataques repetidos de escotoma
monocular o ceguez reversibles en menos de 1 hora y asociados a cefalea.
Sin trastornos vascular o ocular estructurales.
Otros términos: migraña ocular de la vía visual anterior u oftálmica.
1.5 Síndromes periódicos de la infancia que pueden ser
precursores o asociarse a la Migraña
1.5.1 Vértigo paroxístico benigno de la
infancia
1.5.2 Hemiplejía alternante de la infancia
1.6 Complicaciones de la migraña
1.6.1 Status migrañoso
Descripción: ataque de migraña cuya fase de cefalea no revierte en 72
horas a pesar de tratamiento. Pueden sucederse intervalos libres de
cefalea de menos de 4 horas.
1.6.2 Infarto migrañoso
1.7 Trastorno migrañoso no incluido en los criterios anteriores
EPIDEMIOLOGÍA
El principal problema del estudio epidemiológico sobre
la cefalea, hasta la clasificación de la IHS, ha sido la indefinición,
la falta de precisión y la inoperabilidad de las taxonomías existentes.
De todas maneras, en la actualidad, a pesar del uso de criterios
diagnósticos uniformes y específicos que permiten reducir la
variabilidad diagnóstica, persisten problemas metodológicos en la
mayoría de los estudios de epidemiología. Con frecuencia éstos se
realizan en grupos de pacientes seleccionados series clínicas, etc.) poco
representativos de la población general y además un elevado porcentaje
de pacientes con migraña no acude a las consultas. Como consecuencia de
ello existen muchas contradicciones en los estudios epidemiológicos de
migraña, en la caracterización de sus subtipos y en la identificación
de sus factores de riesgo.
INCIDENCIA
Goldstein y Chen (1982) estimaron una tasa de incidencia
de migraña de 1,32% por año. Stewart (1993) encontró en varones, una
incidencia máxima de migraña con aura, de 6,6 por 1.000 personas-año, a
los cinco años, y sin aura, del 10 por 1.000 personas-año, entre los
diez y once años de edad. Los nuevos casos de migraña en varones eran
infrecuentes a partir de los 20 años. En las mujeres la incidencia de
migraña con aura era máxima entre los trece y catorce años, con un 14,1
por 1.000 personas-año, y de la migraña sin aura entre los catorce y
diecisiete años, con una incidencia de 18,9 por 1.000 personas-año.
PREVALENCIA
En un metanálisis publicado en 1995 (Stewart et al.)
sobre los estudios poblacionales realizados para hallar la prevalencia de
la migraña, se concluye que de los 56 estudios recogidos, sólo 24
podrían pasar al análisis final. Se
considera que la cefalea como síntoma debe tener una prevalencia de entre
un 70 a un 97% en todo tipo de poblaciones. El estudio de la Unidad de
Cefalea del Hospital de la Vall d’Hebron, sobre población sanitaria,
encontró una prevalencia global del 87,3%, al plantear la pregunta «ha
sufrido usted dolor de cabeza en alguna ocasión durante el último
año», siendo la prevalencia en hombres del 80% y en mujeres del 93%. La
migraña constituye uno de los tipos de cefalea de mayor prevalencia. Los
primeros estudios realizados en población general no seleccionada
obtenían una prevalencia de migraña de un 1,2 hasta un 13% (1931-77).
Los trabajos realizados por Walters en el Reino Unido, dieron un resultado
de un 13% de prevalencia de migraña en varones y un 25% en mujeres
médicos. Posteriormente diversos trabajos realizados en el Reino Unido y
EE. UU. Mostraron variaciones ostensibles en cuanto a prevalencia.
En un estudio en población danesa con edades
comprendidas entre veinticinco y sesenta y cuatro años, la prevalencia de
cefalea fue del 96%, con un 16% de migraña un 78% de cefalea tensional
(Rasmussen, 1991). La prevalencia de cefalea tensional descendía a medida
que aumentaba la edad, mientras que en el grupo de migraña no había
correlación con la edad, en el intervalo estudiado. En
un estudio en población norteamericana (Stewart, 1992) con edades
comprendidas entre doce y ochenta años, un 17,6% de las mujeres y un 5,7%
de varones sufrían una o más crisis de migraña por año.
El estudio epidemiológico más reciente (Steiner, 1999)
en Inglaterra obtiene una prevalencia del 17,8% en mujeres y del 7,0% en
varones. Aglutinándose sobre todo entre las edades de veintiséis y
cincuenta y cinco años. En la mayoría de estudios la prevalencia de
migraña varía según el sexo y la edad.
DISTRIBUCIÓN POR SEXO
El predominio de la migraña en las mujeres, percatado
ya en las primeras descripciones, ha sido confirmado con los trabajos
epidemiológicos. Las diferentes series muestran una relación constante
que oscila entre 2 y 3 mujeres por varón. Demuestran también que hasta
aproximadamente el inicio de la pubertad la prevalencia de migraña es
igual en ambos sexos y a partir de esta etapa empieza a diferenciarse. La
edad de mayor incidencia para las mujeres es entre los veinte y
veinticuatro años y en hombres entre los diez y catorce. Estos datos, y
el hecho de que alrededor de un 60% de mujeres migrañosas sufren crisis
durante la menstruación y se encuentran libres de ellas en el embarazo,
avalan la hipótesis de un factor hormonal como desencadenante.
DISTRIBUCIÓN POR EDAD
El estudio de la migraña en la infancia añade a los
problemas antes citados dos nuevos aspectos: por una parte las formas
clínicas especiales de migraña en la infancia (vómito cíclico, la
migraña abdominal, el vértigo paroxístico benigno de la infancia y la
hemiplejía alternante del niño) y por otra la difícil valoración de la
intensidad, frecuencia y duración en los niños. La
prevalencia de migraña en la infancia es de un 3,9% (según Bille, 1962),
con una prevalencia de un 1% a los seis años y un 5% a los once.
Dalsgaard-Nielsen obtuvo primero (en 1970) una prevalencia mayor, con un
3% a los siete años y un 9% a los quince, y en un estudio posterior (en
1977) 2,7% a los siete años y 10,6 a los catorce.
En general la prevalencia de migraña se incrementa con
la edad en la infancia. Varios estudios sugieren que la prevalencia tiende
a disminuir con la edad, en la década de los treinta en los varones y en
los últimos años de la tercera década o en la cuarta para las mujeres.
La mayor incidencia se encuentra entre los veinte y treinta años para
ambos sexos y es infrecuente su aparición a partir de los cincuenta.
Existen casos de inicio tardío después de los cincuenta y sesenta años
y extremadamente tardíos, más allá de los setenta. Aun cuando existen
pocos estudios prospectivos a largo plazo, se evidencia que la enfermedad
se ve atenuada e incluso remite en edades avanzadas.
DISTRIBUCIÓN SOCIAL
No existen diferencias en la prevalencia de migraña por
nivel social, educacional, económico o intelectual. Sí existen
diferencias socioeconómicas en lo que respecta a la consulta sanitaria
por migraña.
GENÉTICA
El condicionamiento genético en la migraña fue
hipotizado ya en el siglo XVIII por Tissot, con su sospecha clínica de la
existencia de un componente hereditario, y reconocido claramente a partir
de 1993 con el hallazgo, con técnicas de biología molecular, de un locus
para la migraña hemipléjica familiar en el brazo corto del cromosoma 19.
Los diferentes estudios genéticos en la migraña, si bien siguen
planteando numerosos interrogantes, son la puerta de la comprensión de la
patogenia de la enfermedad y su entrada en la era molecular (Moskovitz).
Exponemos una evisión actualizada, necesaria por la reciente y continua
aportación de nuevos conocimientos (aconsejamos la previa lectura de una
excelente revisión publicada por
el doctor Pardo en la Revista de Neurología el año 1995).
Estudios familiares en migraña
La suposición inicial de una predisposición genética en la migraña
radicaba en la elevada agregación familiar, hecho que sugería un
componente hereditario. Para su demostración han sido diseñados
numerosos y diferentes estudios familiares. Los
estudios familiares permiten confirmar la existencia de una agregación
familiar y establecer el patrón de herencia de una enfermedad. En el caso
de la migraña el problema principal en los primeros estudios fue la
ausencia de un criterio diagnóstico claro, pero una vez que se ha
establecido éste, sólo dos estudios familiares han sido llevados a
término según los criterios de la IHS. En el primero Russell et al.
(1993), recogían la información de los miembros del familiar afecto de
forma indirecta, a pesar de que sólo la anamnesis directa permite
establecer el diagnóstico con rigor.
En el segundo estudio de Russell y Olesen (1995) se interrogó a todos los
participantes de forma directa. Este estudio permitió considerar que los
familiares de primer grado de pacientes migrañosos sin aura tenían un
riesgo significativamente mayor
de migraña sin aura (con un cociente de 1,9) y con aura (cociente de
1,4). Los familiares de primer grado de pacientes migrañosos con aura
tenían un riesgo cuatro veces superior de sufrir migraña con aura sin
tener incrementado el riesgo de migraña sin aura. Estos autores
concluyeron que la migraña es una enfermedad hereditaria y que la
migraña con y sin aura podrían ser entidades genéticamente distintas.
Existiendo, en la migraña con aura, una clara determinación genética,
mientras que en la
migraña sin aura los factores ambientales siguen siendo importantes.
A pesar de que este estudio es claramente el mejor
existente en la actualidad, sigue habiendo algunas cuestiones
metodológicas que podrían causar sesgos. Su proporción hombres-mujeres,
el hecho de que pocos pacientes sufrían ambos tipos de migraña, con y
sin aura —según nuestra experiencia es extremadamente raro que el
paciente con aura no sufra ataques sin aura—. Todo ello podría sesgar
el diferente riesgo genético entre ambos tipos de migraña. De todas
formas debemos aceptar que aún existe poca información respecto a la
ocurrencia familiar de la migraña, pues sólo existe este estudio
riguroso y con resultados que requieren confirmación. Concluyendo, los
múltiples estudios existentes permiten establecer que los familiares de
primer grado de pacientes migrañosos tienen un mayor riesgo que los de
los controles no-migrañosos (sugiriendo pero no probando la existencia de
un factor hereditario). Que la madre del migrañoso parece más afectada
que el padre. Y que la genética de la migraña con aura y sin aura pueden
ser diferentes, de forma que
el componente hereditario en la migraña con aura es más fuerte, mientras
que en la migraña sin aura debe estar influenciado por otros factores
ambientales.
Estudios en gemelos
Los resultados de los estudios en gemelos llevados a término hasta la
actualidad corroboran una mayor concordancia de la migraña en gemelos
homozigotos (del 14, hasta casi el 100%, con una media del 50%, según los
estudios) que en los dizigotos (del 0 al 40%, con media del 14%). Hecho
que apoya la existencia de un fuerte componente genético en la migraña,
pero que no se trata de una herencia simple (pues la concordancia en
ninguna serie es del 100%). Los resultados de un muy extenso estudio sueco
(Larsson, 1995) en gemelos dan una carga hereditaria de la migraña de un
40-60%. Otro extenso estudio reciente americano (Albakri, 1995) de 5.127
pares de gemelos, encontró una concordancia de migraña en monozigotos
del 35% y en dizigotos del 16%.
Modelo de transmisión genética
Se ha especulado mucho sobre el modelo de herencia de la migraña.
Diversos autores, en estudios que no han llegado a establecer de forma
inequívoca su modelo de
transmisión genética, han sugerido herencias dominante, recesiva,
poligénica, de tipo materno y multifactorial. El
«McKusick: Mendelian inheritance in Man», catálogo de enfermedades
genéticas de mayor autoridad, recoge la migraña como una enfermedad de
probable transmisión autosómica dominante. Mochi
(1993), en un estudio llevado a cabo con los criterios de la IHS, propone
una herencia autosómica recesiva de un gen de alta susceptibilidad, sin
descartar, una reducida penetrancia o bien una herencia multifactorial.
Otros estudios genéticos
A pesar de que sigue existiendo, todavía en la actualidad, una necesidad
de mejores estudios familiares y en gemelos, que sigan los criterios de la
IHS, es asumible una base genética en la migraña. Esto
posibilita seguir otras vías de investigación, a la búsqueda del gen o
genes implicados en el desarrollo de la enfermedad. En el caso de la
migraña en que no se conoce la existencia de ninguna proteína anómala,
el primer objetivo es localizar y aislar el o los genes implicados y en
segundo término analizar su producto y función. Esto puede llevarse a
término a través, en primer lugar, de los marcadores
genéticos, que pueden estar asociados con la enfermedad en la población
(estudios de asociación) o segregarse junto con la enfermedad en familias
(estudios de ligamiento), y que permitirán ubicar en el genoma el locus o
loci relacionados con la enfermedad. También aportarán una inestimable
información los estudios de la asociación de la migraña con otras
enfermedades hereditarias, considerando que tal asociación podrá ser el
resultado de ligamiento por proximidad de sus genes, o por mutaciones
diferentes del mismo gen compartido. En tercer lugar, los estudios
genéticos en variantes hereditarias raras de migraña, pueden dar claves
de los factores genéticos que existen en la migraña en general. El
ejemplo más importante de tal variedad hereditaria de migraña, como
comentaremos más adelante, es la migraña hemipléjica familiar.
Estudios con marcadores genéticos.
Asociación
Por lo que respecta a los estudios de asociación, cabe concluir que no se
han encontrado asociaciones con los diversos antígenos HLA (ubicados en
el brazo corto del cromosoma 6). Como tampoco se ha encontrado asociación
con el polimorfismo de NOS3. Sí que encontraron asociación los doctores
Pardo y Noya en su estudio (1995) con la proteína del Grupo Componente
(cuyo gen se localiza en
el cromosoma 4) y la esterasa D (cromosoma 13).
Estudios con marcadores genéticos.
Ligamiento
Se han llevado a cabo estudios de ligamiento (Buchwalder y cols.) en 18
familias de migrañosos (sin y con aura) que excluyen la participación
del locus de los genes de los receptores serotoninérgicos 5-HT2A
(cromosoma 13) y 5-HT2C (cromosoma X) en el desarrollo de la migraña (si
bien un estudio japonés —Adachi 1999— ha encontrado la asociación de
migraña con aura en japoneses con el polimorfismo
Cys23Ser del gen 5.HT2C). Tampoco se ha encontrado ligamiento con el gen
de la sintasa de óxido nítrico endotelial. Recientes
estudios (Van Oers, 1999) de ligamiento para el cromosoma X, en migraña
familiar, parecen augurar un resultado positivo. Pero hasta la fecha sólo
existen dos estudios de ligamiento con resultados positivos. Uno, reciente
(Peroutka, 1997), concluye la existencia de ligamiento de la migraña con
el gen del receptor de dopamina D2 (DRD2). De forma que en la migraña con
aura predomina el alelo C —27% DRD2 C/C, 16% DRD2 C/T y 5,% DRD2 T/T—,
mientras que en la migraña sin aura y en los controles predomina el alelo
T. El segundo, el equipo de Joutel y Tournier-Lasserve, tras mapear en
1993 el locus CADASIL (arteriopatía cerebral de herencia autosómica
dominante con infartos subcorticales y leucoencefalopatía) en el
cromosoma 19, halló que varios pacientes afectos de CADASIL presentaban
crisis con aura motora, de forma similar a la igraña hemipléjica
familiar. Con la sospecha de que ambas entidades pudiesen ser enfermedades
alélicas con un mismo locus, analizaron 4 polimorfismos ADN que flanquean
el locus CADASIL en dos familias francesas con migraña hemipléjica
familiar, encontrando ligamiento con los marcadores D19S216 y D19S215,
estableciendo así el locus para la migraña hemipléjica familiar en el
brazo corto del cromosoma 19 (19p13).
Asociación con otras enfermedades (hereditarias)
Es también posible investigar la genética de la migraña, considerando
su asociación con enfermedades hereditarias, asumiendo que tal
asociación podría ser el resultado de genes cercanos (la migraña
únicamente se asociaría a la enfermedad con mayor frecuencia) o de
mutaciones diferentes del mismo gen (la migraña sería un componente
integrante de la enfermedad – «migraña-plus»). Las enfermedades de
sospechada o conocida base genética que se asocian con la migraña son
las siguientes:
— Epilepsia. Existe polémica en establecer o no asociación de la
migraña con la epilepsia. Ottman, en 1994, estableció que la razón de
migraña era de 2,4 entre epilépticos y familiares epilépticos respecto
a familiares no-epilépticos. Existen, en cualquier caso, formas de
epilepsia benigna de la infancia que parecen tener una clara asociación
genética con la migraña. Hay una mayor incidencia de migraña en
pacientes con epilepsia rolándica benigna y en pacientes con
epilepsia infantil con paroxismos occipitales, así como en sus familiares
de primer grado. De todas formas de estos dos tipos de epilepsia parcial
no se conoce aún su posible locus. Y entre los síndromes epilépticos de
los cuales se conoce su locus cromosómico, no existe asociación
demostrada con la migraña.
— Cluster Headache. Se ha sugerido que la migraña y el cluster headache
podrían ser diferentes expresiones de un mismo trastorno genético. Si
bien anteriormente se consideraba la cefalea en racimos como esporádica,
estudios familiares y en gemelos abogan por una base genética.
Recientemente (Shimomura, 1994) se ha descrito una mutación puntual en el
ARNt leu (UUR) de un paciente japonés, pero ésta no estaba presente en
47 pacientes italianos de cefalea en racimos
(Cortelli), por lo que dicha mutación debe tratarse de un polimorfismo
geográfico y no de una mutación responsable de la enfermedad.
- Dislipoproteinemias familiares. En 1986 Glueck publicó un estudio que
mostraba que una alta proporción de niños con migraña tenían signos de
hipercolesterolemia y que esos niños a menudo
tenían antecedentes familiares de migraña, así como de infartos de
miocardio y accidentes vasculares cerebrales. Esto sugería una relación
de probable determinación genética entre anomalías de las
lipoproteínas y la migraña. De todas formas la genética de las
dislipoproteinemias es de tal complejidad que no aporta clave alguna para
el estudio genético de la migraña.
— Enfermedad de Rendu-Osler-Weber (Telangiectasia hemorrágica
hereditaria). Los pacientes afectos de esta enfermedad a menudo son
migrañosos. La enfermedad de Rendu-Osler tiene una herencia autosómica
dominante, y hasta ahora se han encontrado diversos loci responsables de
la misma en los cromosomas 9q33-34, 3p22 y 12q.
— Síndrome de Gilles de la Tourette. Existe un estudio (Barabas, 1984)
demostrativo de la asociación de la migraña con el síndrome de Gilles
de la Tourette, sugiriendo una anormalidad genética común.
Los estudios genéticos del síndrome de la Tourette, que se llevan a cabo
en la actualidad, están todavía inconclusos.
— Hemiplejía alternante autosómica dominante de la infancia. Si bien
existe asociación de migraña con y sin aura con este síndrome raro y se
han documentado cambios en el flujo cerebral tanto en la migraña como en
la hemiplejía alternante de la infancia (HAI), el hecho de que la
migraña no se asocie a deterioro cognitivo progresivo, corea ni distonia,
hace suponer una fisiopatología diferente en los dos trastonos. De todas
formas por su posible relación merece tenerse en consideración cualquier
hallazgo en la genética de la HAI.
— Trastornos psiquiátricos. La comorbilidad de la
migraña con distintos trastornos psiquiátricos (depresión, ansiedad,
fobias, ataque de pánico) ha sido establecida. La investigación de la
genética de los trastornos psiquiátricos está en estudio, sin
resultados todavía.
— Síndrome de Stormorken.
Descrito en 1985, de herencia autosómica dominante, consistente con
trombocitopatía, fatiga muscular, asplenia, miosis, dislexia de ictiosis.
Muchos de los pacientes sufren de migraña sin aura, si bien no forma
parte del síndrome. Es una incógnita, pero debe tenerse en cuenta, si
los estudios genéticos del síndrome pueden ofrecer información en la
genética de la migraña.
— Temblor esencial. Un
extenso estudio (Bain, 1995) estableció que un 26% de los pacientes
sufrían migraña con aura. El temblor esencial es una enfermedad de
herencia autosómica dominante, con penetrancia incompleta probablemente.
Si bien hay casos esporádicos. Su genética no ha sido establecida
todavía.
— Enfermedades mitocondriales. La práctica
totalidad de los pacientes afectos de
MELAS (Mitocondrial Encepha-lomyopathy with Lactic Acidosis Syndrome)
sufren ataques de migraña y muchos familiares de estos pacientes son
también migrañosos con y sin aura. Un estudio en pacientes japoneses
(Shimomura, 1995) encontró una mutación en la que se sustituye la base
11084 A por G en 13 de 53 pacientes migrañosos, mutación en una región
que codifica para la subunidad ND4
del complejo respiratorio, involucrada en la fosforilación oxidativa
mitocondrial.
— Malformaciones
cavernomatosas cerebrales. A menudo la clínica de las malformaciones
cavernomatosas consiste en ataques de migraña. Recientemente se ha
encontrado un locus cromosómico en 7q11.2-q21, mediante estudio de
ligamiento, en algunas familias con malformación cavernomatosa cerebral
familiar (muchos de los afectos sufrían migraña).
— Migraña-retinopatía
vascular-vasculopatía cerebral-fenómeno de Raynaud. Asociación descrita
en una gran familia recientemente. Se están llevando a cabo estudios
linkage.
— Angiopatía amiloide cerebral hereditaria. La
angiopatía amiloide cerebral hereditaria tipo Dutch, es una enfermedad de
herencia autosómica dominante, causada por una mutación en el codón 693
del gen de la proteína precursora del amiloide en el cromosoma 21, que
conduce a ictus recurrentes y demencia. Muchos de estos pacientes sufren
ataques de migraña sin aura, esto hace del cromosoma
21 un candidato a locus para la migraña.
Migraña hemipléjica familiar
La migraña hemipléjica familiar (MHF) es un subtipo
raro de migraña con aura, genéticamente determinado, en que los ataques
de migraña, con cefalea, sono y fotofobia, náuseas y vómitos, se
preceden o acompañan de hemiparesia. La hemiplejía generalmente afecta
al mismo lado en los sucesivos episodios, persiste varios días,
resolviéndose siempre sin secuela. Puede acompañarse de confusión,
disfasia, trastorno de conciencia
hasta el coma y meningitis aséptica. Estudios
recientes de Haan et al. Establecen una localización troncoencefálica
del aura. El inicio de los ataques de migraña es generalmente en la
infancia y prácticamente siempre antes de los treinta años de edad. El
síndrome aparece en cada generación y tiene una herencia autosómica
dominante.
Como ya hemos comentado al tratar los estudios con
marcadores genéticos, la asociación encontrada entre el CADA-SIL y la
migraña inspiró la realización, en 1993 por Tournier-Lasserve, de
estudios linkage en la MHF utilizando marcadores del cromosoma 19p
(cercanos al gen Notch3 del CADASIL), con el resultado positivo de
encontrar un locus para la MHF en el cromosoma 19p13. Ophoff et
al., en 1996, identificó cuatro
mutaciones en pacientes afectos de MHF, en el locus citado, en el gen que
codifica para la subunidad alfa 1A de un canal calcio dependiente de
voltage específico cerebral de tipo P/Q: CANL1A4. Así como dos
mutaciones en el mismo gen, en la ataxia episódica tipo 2 (ataxia
cerebelosa paroxística que responde a acetazolamida). Sugiriendo que
ambas entidades sean trastornos alélicos. Estos hallazgos permiten
concluir que la MHF y posiblemente la migraña en general, sea un
trastorno de canales iónicos, y que como tal disfunción de canal se
expresa clínicamente con síntomas paroxísticos que dependen de factores
externos-ambientales.
Cabe tener en cuenta que los canales calcio neurales
median en la liberación de serotonina, e intervienen en la génesis de la
depresión cortical propagada. Abriéndose de forma revolucionaria
interesantes posibilidades para el estudio fisiopatológico de la migraña
y el desarrollo de nuevos tratamientos, que ya no tendrán como diana el
fenómeno último, mediado por el sistema trigémino-vascular,
de la inflamación neurógena estéril
y los trastornos vasculares, sino aquellos fenómenos patogénicamente
anteriores. Estudios posteriores establecieron una heterogeneidad
genética en la MHF, puesto que sólo el 50% de familias con MHF
presentaban ligamiento para el locus 19p13. Esto impulsó otros estudios,
que permitieron que Gardner et al. en 1997 encontrara un nuevo locus en
otras familias con MHF, en el cromosoma 1q31, donde existe también un gen
para la subunidad alfa 1E de otro canal calcio cerebral. Ducros —del
equipo francés de Joutel
i Tournier-Lasserve— mapeó un segundo locus para la MHF en el cromosoma
1q21-q23. En el 9 th Congress of the IHS (Barcelona, 1999), Ferrari expuso
la muy probable existencia de un tercer locus genético en las familias de
MHF sin ligamiento para los locus de los cromosomas 19p ni 1q.
Migraña y gen de la subunidad a1A de canal Ca/ CACNA1A
El descubrimiento del ligamiento de la MHF al cromosoma
19p ha generado dos estudios de este locus en la migraña en general. El
estudio finlandés no encontró asociación entre marcadores del cromosoma
19p en cuatro pequeñas familias de migrañosos. May, Ophoff i cols.,
usando el marcador D19S394 en 28 familias de migrañosos, sí obtuvieron
resultados sugestivos de que el gen del cromosoma 19p13 juega un papel
determinante en muchas familias migrañosas. Los hallazgos, pues, de este
estudio contribuyen a evidenciar la importancia del gen del 19p13 en la
causa de la migraña. Recientemente se han identificado mutaciones del gen
de la subunidad a1A de canal Ca2+, en otras formas de migraña.
Terwindt (1999) encuentra mutaciones, además de en
pacientes afectos de MHF, en afectos de migraña hemipléjica esporádica,
migraña con aura prolongada, migraña de arteria basilar y hemiplejía
alternante de la infancia. Con la actual consideración de que la migraña
puede ser una canalopatía se han llevado a término estudios de
ligamiento con otros canales iónicos, de sodio (2q24) y potasio (12p13)
con resultados negativos (Montagna, 1999).
Genética y Migraña. Conclusiones
Los estudios familiares y en gemelos no permiten
todavía establecer con certeza la naturaleza hereditaria de la migraña.
De todas formas es muy posible que la recurrencia de los ataques de
migraña se vea influenciada por una susceptibilidad genética. Los
estudios con marcadores genéticos y la asociación de la migraña con
diversas enfermedades hereditarias ofrecen la posibilidad para encontrar
cromosomas candidatos a estudios de ligamiento. Formas de MHF
tienen locus génico en el cromosoma 19p y
otras en el 1q y existe probablemente un tercer gen no descubierto
todavía. El locus del cromosoma 19p de la MHF también está involucrado
en la migraña sin y con aura. Todo ello sugiere un papel relevante del
gen de canal calcio y conduce a considerar la migraña (o alguna de ellas
si la consideramos como un síndrome) como una canalopatía. Se espera la
identificación de más genes en la próxima década, hecho que permitirá
un mayor conocimiento fisiopatogénico de la migraña, un diagnóstico
más preciso y establecer un mejor tratamiento según su respuesta a la
alteración genética individual.
| BIBLIOGRAFÍA
RECOMENDADA
1. Olesen, J.; Tfelt-Hansen, P.; Welch K. M. A.,
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2. Goadsby, P. J.; Silberstein, S. D., Headache.
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1997.
3. Mathew, N. T., Advances in Headache. Neurologic
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discoveries in migraine: familial hemiplegic migraine and beyond.
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5. Titus, F., Migraña y otras cefaleas
vasculares. Ed. Titus i Albareda-Ferrer Internacional, 1990.
6. Pardo, J.; Lema, M.; Castillo, J.; Noya, M.,
Genética de la migraña. Revista de Neurología, 1995; 23, págs.
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7. De Fabregues, O., Genética y Migraña. Curso
de formación: Cefalea. Primer Congreso Virtual Iberoamericano de
Neurología. Noviembre, 1998. |
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