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CURSO DE CEFALEAS

Director: Dr. Feliu Titus

CAPÍTULO 5
Fisiopatología de la Migraña

Dr. Julio Pascual
Servicio de Neurología.
Hospital Universitario Marqués de Valdecilla


Si bien en el conocimiento de la etiología íntima de la migraña sólo se han dado los primeros, tímidos, pasos, conocemos en cierto detalle su fisiopatología. Cualquier esquema propuesto para intentar entender la fisiopatología de la migraña ha de ser capaz de explicar las diferentes fases del ataque de migraña: pródromos, aura y dolor de cabeza propiamente dicho. Dejando aparte la posible implicación del hipotálamo, y más concretamente del núcleo supraquiasmático, en el origen de los pródromos que tienen lugar en aproximadamente un tercio de los pacientes migrañosos, parece fuera de toda duda que los centros generadores de las crisis de migraña son el locus ceruleus y los núcleos del rafe, según han demostrado los investigadores alemanes del grupo de Chris Diener mediante estudios con PET escáner efectuados al inicio de las crisis de migraña. Hasta un 30% de los migrañosos presentan en alguna ocasión síntomas neuroló-gicos focales transitorios o «aura», en aproximadamente un 90% de los casos visual. Si bien no se conoce a ciencia cierta la fisiopatología íntima de este fenómeno, datos puntuales indican que el aura migrañosa típica de marcha lenta es secundaria a un fenómeno de depresión propagada neuronal, esto es, a una onda de actividad eléctrica cortical reducida que avanza a 3 mm al minuto. En la génesis y mantenimiento de esta despolarización se han implicado substancias diversas, sobre todo los aminoácidos excitadores y el magnesio. La relación entre el generador troncoencefálico de la migraña y la onda de hipometabolismo que explicaría el aura dista de estar clarificada pero se ha propuesto que la activación del locus ceruleus y de los núcleos del rafe pudiera, en determinadas circunstancias, poner en marcha este fenómeno cortical.

La cefalea es el síntoma principal de la migraña. Hoy en día está bien establecido que el origen de la cefalea migrañosa reside en la activación del denominado sistema trigémino-vascular, formadoben su vía eferente por la porción parasimpática del nervio facial y en su brazo aferente por el nervio trigémino. Aunque no se conoce la vía real de activación de este sistema, resulta tentador proponer que la activación de los núcleos del tronco del encéfalo, locus ceruleus y núcleos del rafe, pueda ser la responsable de este fenómeno. Sea como fuere, la activación del sistema trigémino-vascular da lugar a la liberación retrógada de péptidos tales como el VIP y el PRGC, lo que acaba condicionando la inflamación estéril y la vasodilatación de las arterias

leptomeníngeas. Estos dos fenómenos son los responsables últimos del dolor migrañoso propiamente dicho. Ambos están controlados de alguna manera por el sistema de neurotransmisión seroto-nérgica. En efecto, sumatriptán y derivados son capaces de revertir la inflamación estéril por su acción agonista sobre el receptor 5-HT1D, localizado en los terminales presinápticos del nervio trigémino, de inhibir la vasodilatación por su acción agonista sobre los receptores 5- H1B, situados postsinápticamente sobre la pared de las arterias leptomeníngeas.

Podríamos resumir todo lo expuesto diciendo que mientras la puesta en marcha de una crisis de migraña sería un fenómeno «neuronal» central, el dolor propiamente dicho sería un fenómeno «vascular» periférico leptomeníngeo. La composición última de este rompecabezas tendrá lugar con el progreso en el terreno de la biología molecular de esta entidad. Todos los datos actuales apuntan a considerar la migraña como una enfermedad secundaria a la disfunción de ciertos canales neuronales de calcio u otros iones. Estos canales regulan de alguna manera la excitabilidad celular;

un incremento patológico, mediado genéticamente, de la excitabilidad de las neuronas portadoras de estos canales podría ser la explicación íntima de la hiperactivación troncoencefálica generadora de las crisis de migraña.