La migraña oftalmopléjica y la migraña retiniana están
consideradas en la clasificación y criterios diagnósticos que la
IHS expuso en 1988 1.
Otras variantes de migraña, evocadas antes en la práctica
neurológica, no se tuvieron en cuenta en aquella clasificación,
tales como la migraña cardíaca, la migraña abdominal, migraña
disfrénica, migraña prosopléjica familiar, etcétera. La
identidad de la migraña con aura (antes clásica) y de la migraña
sin aura (antes común), parece fuera de toda duda.
Sin embargo la existencia de otras variantes de migraña, incluida
la migraña oftalmopléjica y la migraña retiniana, presentan
inseguridad en la valoración y la identificación. No todos los
expertos admiten la existencia de esas entidades, y la clínica
diaria dificulta de forma importante el diagnóstico seguro, cuando
se está ante uno de estos supuestos cuadros clínicos. Tanto en la
migraña oftalmopléjica como en la migraña retiniana, han de
tomarse medidas diagnósticas exhaustivas para excluir otra
patología que pudiera justificar los síntomas presentes, en un
determinado paciente. Hay una excelente revisión tanto de la
migraña oftalmopléjica como de la migraña retiniana, con
exposición de casos, en la literatura española, hecha
recientemente por Roig, que merece la pena consultarse 2.
MIGRAÑA OFTALMOPLÉJICA
INTRODUCCIÓN
La mayoría de las oftalmoplejias
suelen acompañarse de dolor, solamente la miastenia gravis y las
oftalmoplejias miopáticas no se acompañan de éste. Por otra
parte, las oftalmoplejias dolorosas pueden ser motivadas por
procesos lesivos que inciden desde el troncoencéfalo hasta la
órbita.
La migraña oftalmopléjica será considerada solamente después de
haber realizado una rigurosa exclusión de causas que pueden motivar
una oftalmoplejia dolorosa. Hay dos preguntas difíciles de
contestar con respecto a la migraña oftalmopléjica, la primera es
que si se trata verdaderamente de una migraña, la segunda es si
debe ser considerada una entidad específica. Las características
de las cefaleas suelen ser distintas a las que suceden en la
migraña y también se acusa la falta de fenómenos acompañantes,
lo cual sugeriría que las crisis no son migrañosas 3
.
La causa más posible parece señalar una etiología por reacción
inflamatoria orbital o retro orbitaria como sucede en el síndrome
de Tolosa-Hunt. ¿Cuáles serían entonces las diferencias de
consideración diagnóstica establecidas por los casos publicados
entre migraña oftalmopléjica y síndrome de Tolosa-Hunt? Es muy
posible que el diagnóstico se establezca por la existencia previa
de migraña, así siendo los pacientes migrañosos proclives a
responder con síntomas migrañosos (características álgicas
semejantes en las cefaleas y presencia de síntomas acompañantes)
ante un proceso inflamatorio como sucede en el síndrome de
Tolosa-Hunt, es posible que entonces se les etiquete de migraña
oftalmopléjica. Hay que tener en cuenta, por otra parte, la alta
prevalencia de migraña en la población en general. En aquellos
pacientes que no son migrañosos la cefalea es distinta y no hay
fenómenos acompañantes, siendo entonces más fácilmente
diagnosticado de síndrome de Tolosa-Hunt. Los criterios de la IHS 1
para considerar el diagnóstico de migraña oftalmopléjica son,
cuando se esté en presencia de un paciente que ha sufrido al menos
dos crisis cefalálgicas, que se hayan acompañado de parálisis de
alguno de los pares craneales relacionados con la motórica
extrínseca ocular (III, IV y VI pares), además se habrán tomado
medidas diagnósticas, con neuroimagen, de exclusión de procesos
paraselares.
Migraña oftalmopléjica histórica
Fue Charcot quien primero acuñó
el nombre de migraña oftalmopléjica en 1890; sin embargo, en la
literatura había dos casos previamente descritos compatibles con
esta entidad. El primero fue descrito por Gubler en 1860 y el
segundo por Saundby en 1882. Desde su primera descripción en 1980,
noventa años después, se habían publicado 200 casos, de dichos
casos luego de ser revisados por Vijayan 4,
este autor, siguiendo criterios que
satisfacían los establecidos por Walsh y O’Doherty 5,
sólo pudo aceptar 18 como posibles migrañas oftalmopléjicas.
Definición de
migraña/oftalmopléjica
La migraña oftalmopléjica se ha
llamado también migraña oftálmica, lo cual da lugar a confusión
con la migraña retiniana. La definición varía según distintos
autores. Bickerstaff requiere una parálisis completa del tercer
par, náusea o vómitos y cefalea, eliminando los pacientes que
tienen afectación parcial oftalmopléjica sin alteración pupilar.
Generalmente se acepta que otras motivaciones de oftalmoplejias
dolorosas deben ser excluidas, pero no hay unanimidad en los
instrumentos necesarios (TC, RM, angiografía, etc.). Algunos
autores requieren la presencia de antecedentes personales de
migraña, o historia familiar de migraña, y no han considerado
casos similares sin historia personal o familiar de migraña. La
mayoría de los casos publicados tienen historia de migraña sin
aura, aunque también se han descrito en migraña con aura.
La relación de hombre-mujer, muestra una preponderancia del sexo
masculino, contrastado con el predominio femenino en otros tipos de
migraña. El dolor ha precedido generalmente a las paresias de la
musculatura extrínseca ocular y durado más que en otras crisis de
migraña. El tiempo que dura la oftalmoplejia generalmente supera al
de la cefalea, lo más frecuente con posterior recuperación total,
pero en algunos casos pueden persistir déficits. Los criterios de
la IHS para aceptar una migraña oftalmopléjica son: al menos dos
ataques de cefalea coincidentes con parálisis de los pares
craneales tercero, cuarto o sexto, excluyendo patología paraselar
merced a estudios con neuroimagen (tabla I).
Tabla 1.
Criterios diagnosticos de la IHS para la migraña oftalmológica
Descripción
Ataques repetidos de cefalea asociados con paresias
de uno o más pares craneales oculares, en ausencia de
lesiones demostrables |
Criterios
diagnósticos
A. Cuando menos de dos ataques que cumplimenten B |
| B. Cefalea
superpuesta con paresias de uno u más de los pares craneales |
| c. Las
lesiones paraselares deben ser descartadas con ivestigaciones
apropiadas |
Epidemiología de la migraña
oftalmopléjica
La migraña oftalmopléjica es una
cefalea de presentación rara, se ha calculado una incidencia anual
de 0,7 por millón de habitantes 3
. Para otros ocurriría un caso cada dos años en una población de
un millón de habitantes, se considera que es más frecuente en el
hombre con una relación de 6/1 6.
Patogenia
Aceptando la identidad de migraña
oftalmopléjica, se ha especulado con la posibilidad de su mecanismo
de producción.
Mecanismo neurogénico
Se ha postulado la interrupción
del flujo-axonal y la conducción nerviosa debida a la compresión
de las arterias cerebral posterior y cerebelosa posterior en la
salida de las «raíces» nerviosas. Bien sea a la altura del
troncoencéfalo o en las cisternas interpedunculares, dicha
compresión vendría motivada por la vasodilatación que ocurre en
el edema vascular migrañoso 4.
Otra posibilidad sería la también interrupción del flujo axonal y
de la conducción nerviosa debido a la compresión de los nervios
por algunas ramas de la arteria basilar a la salida del tronco
encéfalo hacia el ángulo ponto cerebeloso, también se ha
implicado a la carótida a nivel del seno cavernoso comprimiendo
nervios craneales adyacentes.
Mecanismo muscular
Los músculos superior oblicuo y
troclear podrían ser así mismo afectados por un mecanismo de
atrapamiento del complejo miofascial en la tróquea, en presencia
también de edema migrañoso. Recientemente se han demostrado
engrosamientos y realce con medios paramagnéticos del segmento
cisternal del motor ocular común en el curso de migraña
oftalmopléjica 7, 8
El mecanismo compresivo parece ser más plausible que el isquémico,
ello viene fundamentado en el alto porcentaje (hasta un 88%) de
afectación concomitante de la pupila, más propio de una
afectación compresiva. Las parálisis de origen diabético, como
paradigma de una expresión patogénica isquémica, no suelen
afectar a la pupila, ya que las fibras autonómicas pupilares suelen
disponerse en la periferia del nervio 9.
Clínica de la migraña
oftalmopléjica
Los pacientes generalmente son más
jóvenes que veinte años, el comienzo suele
ser en la infancia 10.
Puede haber historia personal o cuando menos familiar de migraña.
La afectación del III par o cuando menos ptosis es lo más común,
la pupila puede también estar afectada; sin embargo, es aceptable
que estén otros pares implicados. El dolor suele ser no pulsátil,
de larga duración, de localización peri orbital y retro orbital,
con presencia de náuseas o fotofobia en la mitad de los casos
aceptados. Las alteraciones deficitarias suelen seguirse de
resolución espontánea. La remisión de la afectación parética
suele ocurrir antes de un mes del inicio del cuadro clínico, sin
embargo hay casos descritos en los que puede permanecer una secuela
definitiva. Se han descrito también cefaleas repetidas asociadas
con midriasis ocular, que sugeriría una disfunción parasimpática,
habiéndose propuesto su pertenencia al grupo de las migrañas
oftalmopléjicas 6.
Diagnóstico diferencial
El diagnóstico diferencial debe
realizares frente a entidades que cursan con cefalalgia y paresias
de los pares implicados en la motórica ocular (tabla II). En
principio deberían excluirse procesos que afectan al seno
cavernoso, tales como: trombosis del seno cavernoso, fístulas
carotídeas, síndrome de Tolosa-Hunt. También deberán excluirse
tumores de vecindad, en región selar y paraselar como: adenomas de
hipófisis, craneofaringeomas, también otros como adenocarcinomas
selares y carcinomas nasofaríngeos. Malformaciones vasculares de
situación en fosa media, así como aneurismas de carótida y de la
comunicante posterior. Entre los procesos selares habrá de
considerarse también la apoplejía hipofisaria, por infarto o
hemorragia.
La hemorragia del lóbulo temporal y menos frecuentemente, hoy día,
otros procesos expansivos pueden producir un encajamiento del
lóbulo con compresión del III par y cefaleas. Procesos infecciosos
como la mucormicosis cerebral, que puede suceder en diabéticos e
inmunosuprimidos, combinan oftalmoplejias con dolor cefálico. Otros
procesos inflamatorios como la granulomatosis de Wegener,
sarcoidosis y lupus eritematoso deben ser también considerados.
Debe descartarse así mismo, la neuropatía diabética, que suele
cursar también con dolor, pero como se dijo antes, no sucede con
afectación pupilar, además constan los antecedentes del paciente.
El diagnóstico diferencial en pleno brote agudo frente a celulitis
orbitaria, miositis orbitaria o pseudotumor de órbita puede
presentar cierta dificultad. Consideramos de especial diagnóstico
diferencial el síndrome de Tolosa-Hunt, por su carácter recurrente
y su respuesta a los corticoides. El síndrome de Raeder deberá
tenerse en cuenta en el diagnóstico diferencial entre aquellos
casos de supuesta migraña oftalmopléjica que curse con afectación
pupilar, y frente también a la cefalea
en racimos. Menos frecuentemente puede suceder cefalea con paresias
de los pares implicados en la motórica ocular, en hipertensión
intracraneal benigna, mas también debe pensarse en ella.
Tabla II:
Oftalmoplejías con cefalea
| Procesos de seno
cavernoso |
| Síndrome de
Tolosa-Hunt |
| Tumores |
| Procesos selares
y paraselares |
| Malformaciones
vasculares |
| Neuropatía
diabética |
| Aneurismas (de
cariótida y de comunicante posterior) |
| Hemorragia de
lóbulo temporal |
| Procesos
infecciosos |
| Miositis
orbitaria |
| Pseudotumor de la
órbita |
| Hipertensión
intracraneal benigna (seudotumor cerebral) |
Síndrome de Tolosa-Hunt También
llamado síndrome orbito-cavernoso. Lo primero suele ser el dolor
que puede preceder a la oftalmoplejia varios días. El dolor es de
localización retro orbitaria, que puede ser de carácter fijo,
taladrante, a veces pulsátil. Posteriormente aparecen los
fenómenos deficitarios pudiendo afectar al nervio óptico, el motor
ocular común, troclear, recto externo y a las dos primeras ramas
del trigémino. La pupila puede estar dilatada por afectación de
las fibras parasimpáticas que acompañan al tercer par craneal,
puede en otras ocasiones estar indemne e incluso puede estar
contraída, como expresión de un Horner por implicación de las
fibras simpáticas en el seno cavernoso y el síndrome de
Tolosa-Hunt no es tratado, la regla es que remita espontáneamente
al cabo de ocho semanas, pero tratado o no, brotes posteriores son
frecuentes, después de meses o años. Un tercio de los pacientes
puede expresar las recidivas como dolor periorbitario sin
oftalmoplejias, y hay pacientes que evolucionan a padecer de forma
crónica un dolor periorbitario unilateral. Desde que se tiene la
posibilidad de estudiar los pacientes con oftalmoplejias dolorosas,
con resonancia magnética, se ha podido demostrar en los síndromes
de Tolosa-Hunt engrosamiento de la pared lateral del seno cavernoso
o infiltración del mismo, y hay que tener la precaución de exigir
cortes coronales.
Síndrome de Reader
También llamado síndrome
paratrigeminal, o síndrome pericarotídeo, es un cuadro persistente
y puede durar varios meses. Se puede confundir con la cefalea en
racimos en su comienzo, ya que puede haber crisis paroximales e
intensas, frecuentemente le despiertan al paciente de su sueño. El
dolor puede ser unilateral, de localización supraorbitaria,
quemante en su cualidad, y asociado con un Horner ipsilateral. En su
curso posterior el dolor se toma en sordo, diario, contante pero de
intensidad más moderada. El dolor está referido a la primera rama
del trigémino. Se suele dar más en la edad media de la vida o en
la edad avanzada. Esta situación suele resolverse en algunas
semanas, sin embargo la ptosis y miosis pupilar pueden persistir.
Puede confundirse, como ya se dijo antes, con migraña
oftalmopléjica con afectación de la función intrínseca motora.
Tratamiento de la migraña
oftalmopléjica
Generalmente se utiliza, al igual
que en el síndrome de Tolosa-Hunt, los corticoides, de ellos un
equivalente a prednisona 2 mg/Kg/día. La pauta es descendente al
igual que ocurre en otros tratamientos de enfermedades
neurológicas. Otros medicamentos como beta bloqueantes, calcio
antagonistas, tricíclicos, ergóticos o sumatriptán no se han
mostrado lo suficientemente eficaces.
MIGRAÑA RETINIANA INTRODUCCIÓN
La migraña retiniana, también
llamada migraña oftálmica, viene mejor nominada con la primera
acepción, ya que el segundo término resulta confundible con la
migraña oftalmopléjica; también se ha acuñado el nombre de
«migraña de las vías visuales anteriores», este término puede
ser muy definitorio, pero salvo error de apreciación, tiene poco
porvenir. La migraña retiniana viene definida por Troost como «una
alteración visual mono ocular transitoria o permanente acompañando
a una crisis de migraña, u ocurriendo en un individuo con historia
convincente migrañosos» 11
.
En un sentido estricto, la migraña
retiniana sería aquella que implicaría la retina, de forma que las
isquemias ópticas que pueden suceder en la migraña no serían
migrañas retinianas. La IHS considera 21 que para afirmar el
diagnóstico de migraña retiniana hay que tener en cuenta la
existencia de al menos dos ataques o crisis de dolor, con presencia
de escotoma monocular o ceguera que dure menos de 60 minutos en una
crisis (tabla III). Ello debe confirmarse examinando durante una
crisis (con instrucciones apropiadas), al paciente con acuse del
defecto visual monocular, pues la cefalea sigue a los síntomas
visuales aunque puede precederlos. La exploración oftalmológica
fuera de un ataque es normal, y la posibilidad de un embolismo ha
debido ser descartada con los medios diagnósticos oportunos.
Epidemiología
No está establecida. Aunque este
subtipo de migraña es raro, sin embargo, sucede con más frecuencia
que la migraña oftalmopléjica. Se estima que las alteraciones
visuales que ocurren referidas a un solo ojo en la migraña suponen
uno de cada doscientos migrañosos. En cualquier caso la prevalencia
e incidencia de migraña retiniana no están suficientemente
objetivadas, entre otros motivos, por la dificultad de diferenciar
alteracio-nes subjetivas visuales de un solo ojo frente a
hemianopsias homónimas. Se piensa, al igual que ocurre en otras
migrañas, que la prevalencia sea superior en la mujer que en el
hombre, pero no se han hecho, hasta la actualidad, investigaciones
con suficiente metodología y suficiente casuística.
Patogenia
Es razonable pensar que los
síntomas mono oculares son de origen prequiasmático. Podrían
generarse por vasoconstricción bien en los vasos de retina o del
nervio óptico. En casos explorados mientras la crisis retiniana se
ha significado la posible constricción tanto de arterias como de
venas. Por ello se postula el posible origen isquémico transitorio
de los síntomas visuales. También se conoce que la depresión
propagada se ha conseguido reproducir en retina de pollo in vitro;
en consecuencia un mecanismo neuronal primario podría, como
alternativa, ser el responsable de las alteraciones visuales.
Tabla III. Criterios
diagnósticos de la IHS para
la migraña Retiniana
Descripción
Ataques repetidos de escotomas mono oculares o ceguera que
duren menos de una hora y asociados a la cefalea |
| A. Como
mínimo dos ataques que cumplan plenamente de B a C |
| B.
Escotomas o ceguera mono ocular, que duran menos de 60
minutos, confirmando con la examinación durante el ataque
(después de instrucciones apropiadas) que el paciente
describe un campo visual defectuoso mono ocular mientras dura
el ataque |
| C. Cefalea
después de los síntomas visuales con un intervalo libre
menor que 60 minutos, pero que puede precederlos. |
| D. Exploración
oftalmológica normal fuera del momento de la crisis.
Descartado un embolismo con investigaciones apropiadas |
Dado que la ceguera mono ocular
fugaz puede ser observada en otras situaciones, como en oclusión
momentánea de arterias retinianas por émbolos procedentes de la
carótida, que también la ceguera mono ocular fugaz se ha descrito
en pacientes con migraña con aura, y que pacientes con ceguera mono
ocular tienen dificultades de distinguirla frente a alteraciones
campimétricas homónimas, es posible que la migraña retiniana no
sea una entidad específica. Hay que considerar por otra parte, que
la migraña, según las últimas interpretaciones patogénicas, se
explica como una actividad paroxística cerebral y alteraciones
vasculares. Siendo el ojo y su vascularización una extensión
fisiológica del cerebro, la migraña retiniana se podría aceptar
como una entidad análoga, desde el punto de vista fisiopatológico,
a la migraña con aura 12.
Clínica
Pacientes con pérdidas visuales
mono oculares atribuibles a migraña retiniana son generalmente más
jóvenes que aquellos que sufren de amaurosis fugax debido a
arterioesclerosis de las carótidas. Sin embargo, personas de edad
pueden sufrir de migraña retiniana. También, por el contrario,
personas jóvenes pueden padecer embolismos que cursen con clínica
similar a la migraña retiniana. Pacientes con migraña retiniana
pueden experimentar deslumbramientos oscuros, deslumbramientos
brillantes y, ocasionalmente, flashes o centelleos. La duración de
los trastornos visuales suele ser fugaz, pero pueden durar desde
algunos segundos hasta algunas horas. Ello sucede tanto en migraña
retiniana como en amaurosis fugax motivada por embolismos. Dichos
episodios visuales pueden desencadenarse por luces brillantes y
pueden ser comparativamente distintos tanto en cuanto a su
intensidad, como en cuanto a su frecuencia. La cefalea está
presente en la migraña, pero también puede ocurrir en pacientes
con embolismo. Para considerar migraña retiniana el paciente
deberá ser joven, generalmente menos de cuarenta años, y él o
ella deberán tener historia familiar y personal de migraña. Se
considera que hay dos formas de migraña retiniana, una cursaría
con ceguerra mono ocular transitoria y la otra dejaría una secuela
con pérdida de visión unilateral, esta segunda forma es menos
frecuente.
Diagnóstico diferencial
La migraña retiniana deber ser
diferenciada en principio con migraña con aura que presente
alteraciones campimétricas que no mono oculares, además con
múltiples causas tales como: amaurosis fugax (por
microembolización retiniana debido a úlceras carotídeas),
comicialidad originada en el lóbulo occipital, así como
enfermedades primarias o secundarias afectando a la retiniana o al
nervio óptico 13
(véase tabla IV). La migraña retiniana puede ser manifestación de
un síndrome de anticuerpos ntifosfolípidos 14
.
Relación de la migraña retiniana
con oclusión arterial con la migraña Como
ya se ha comentado antes, una de las primeras dificultades
diagnósticas es justamente diferenciar la migraña retiniana frente
a migraña con aura hemicámpica, pero también explicar la
afectación retiniana, con la resultante de oclusión de ramas
arteriales por una crisis de migraña. En este sentido la
bibliografía puede sugerir respuestas. Después de una revisión de
la literatura en relación con la vaso oclusión retiniana en
relación con la migraña 15
, y una vez excluidos los casos reversibles, descripciones
incompletas o trastornos neurológicos acompañados con cefalea, se
aceptaron doce casos que unieron a sus dos propios. Comentan que la
relación entre una lesión oftálmica con la migraña no puede ser
probada. Consideran que una vaso oclusión persistente en migraña
es raro, probablemente porque una obstrucción vascular en migraña
es fácilmente reversible al menos que haya alguna enfermedad de
fondo o anomalía de los vasos.
Migraña retiniana complicada
Se ha comentado que entre los
criterios de aceptación diagnóstica de migraña retiniana se
considera la duración de los síntomas visuales por debajo de 60
minutos; sin embargo, autores que no encuentran explicación para
una clínica compatible con migraña retiniana salvo su duración,
etiología, aceptan el diagnóstico definitivo de migraña
retiniana. Así se ha comunicado un caso de oclusión de la arteria
central de la retina en una mujer de 25 años que sucedió en dos
ocasiones separadas por ocho años y que afectó primero al ojo
derecho y luego al izquierdo. La paciente presentaba«drusas»
bilaterales del nervio óptico. Piensan que la afectación de las
arterias retinianas se deben a una combinación de migraña y drusas
ópticas 16
.
Otro caso también descrito fue el
deuna mujer de 23 años que sufría de crisis de migraña desde los
18 años, con cuadrantanopsias nasales, así como de auras visuales
no cefalálgicas, de ellas había recuperado siempre. Sin embargo,
en una de las crisis similares tuvo una obstrucción retiniana
arterial 17
.
Se ha descrito también una amplia
familia holandesa (289 miembros) con retinopatía vascular autosomal
dominante, migraña y fenómeno de Raynaud. Retinopatía fue
encontrada en 20 miembros, migraña en 65 y fenómeno de Raynaud en
50. Once miembros sufrían los tres síntomas. Esta observación
permitía a los autores aventurar la posibilidad.
Tabla IV.
Causas no migrañosas de amaurosis fugax en adultos jóvenes
| Embolismos de
orígen cardíaco |
| Enfermedad
reumática cardíaca |
| Prolapso de la
válvula mitral |
| Mixoma Atrial |
| Enfermedad
cardíaca congénita |
| Embolismos de
orígen arterial |
| Arteroesclerosis
carotídea |
| Estenosis
oftálmica |
| Moyamoya |
| Disección
arterial |
| Enfermedad de
Takayasu |
| Enfermedad de
Raynaud |
| Displasia
fibromuscular |
| Alteraciones del
nervio óptico |
| Glaucoma |
| Edema de papila |
| Enfermedades
sistémicas |
| Lupus eritematoso |
| Enfermedad de
células falciformes |
| Anemia aguda |
| Hipotensión
vascular |
| Diátesis
hemorrágicas |
| Otras |
| Otras de tumor
orbitario |
| Neuritis óptica
anterior |
| Hipertensión
intracraneal |
| Comicialidad del
lóbulo occipital |
Tratamiento
Dada la escasez de casos
correctamente diagnosticados es difícil proponer pautas
terapéuticas, el tratamiento en esta entidad es más doctrinario o
intuitivo, que respondiendo a observaciones basadas en la evidencia.
Así, Troost y Tomsak dicen 19 : «Nosotros creemos que en pacientes
con migraña retiniana debe hacerse terapéutica profiláctica
antimigrañosa, tal como con bloqueadores del calcio o agentes beta
bloqueantes.»
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