Experimentado sobre más de 120.000 casos con total adecuación, durante veintidós años de voluntario y exigente aislamiento, sale a la luz, por vez primera en la historia, una ciencia precisa del funcionamiento humano, el MAT (Metamodelo de Análisis Transformacional). El MAT es ingeniería emocional y sensorial de la estructura sextidimensional universal humana. Creado por Preciada Azancot Medina, una consultora especializada durante treinta años en Dirección de Procesos de Cambio Estratégico, doctor en Derecho, ingeniera de organización y métodos, psicóloga de Análisis Transaccional, escritora y pintora, fundadora y presidente de la empresa MAT21 (Web: www.mat21.net), el MAT representa una revolución en el conocimiento del funcionamiento del ser humano. Hay ya una decena de libros disponibles sobre el MAT, la mayoría de ellos escritos por su propia creadora, donde se exponen sus descubrimientos y sus aplicaciones. Aquí nos vamos a contentar con resumir las bases de esta nueva ciencia y su alcance en medicina.
Investigadora apasionada e infatigable, la creadora del MAT investigó -entre otras muchas cosas- durante más de dos años los patrones de conducta MAT en enfermedades de alto riesgo, con resultados sorprendentes, en el hospital Universitario de la Princesa de Madrid, bajo la supervisión y tutela del Doctor Graciano Martín Pérez y con la colaboración de especialistas en cardiopatía, cáncer, neumopatías, neuropatías, enfermedades nutricionales e investigó por su cuenta las enfermedades endocrinas.
El MAT demuestra que la estructura humana no es, como se pensaba desde Grecia antigua, cuatridimensional, no. La estructura humana es sextidimensional y siempre lo ha sido. Cada dimensión corresponde a una estructura, o instalación, cuya función es la de hacernos perfectamente capacitados para satisfacer una de nuestras seis necesidades básicas indispensables para la vida. Estas son, contrariamente a lo que se creía desde Abraham Maslov, innatas, y son seis, no cuatro y aprendidas, como él creía (seguridad, pertenencia, estatus y autoactualización). Además, vienen instaladas en nuestra ingeniería funcional innata, en una secuencia jerárquica muy precisa, también innata.
Estas necesidades y funciones universales son, en este orden: seguridad, desarrollo, justicia, transformación, pertenencia y plenitud. Estas son secuenciales, en este orden y jerarquía precisos.
La emociones humanas no son estados de ánimo, impredecibles e incontrolables, no. Las emociones auténticas son las únicas energías inteligentes e innatas, altamente especializadas, capaces de poner a funcionar adecuadamente cada una de nuestras estructuras. Y las emociones auténticas son por lo tanto, seis, y en este orden: miedo, tristeza, rabia, orgullo, amor y alegría. El miedo auténtico es el responsable de la seguridad, la tristeza del desarrollo, la rabia de la justicia, el orgullo de la transformación, el amor de la pertenencia y la alegría de la plenitud.
Las emociones auténticas son aquellas que corresponden en calidad, intensidad y duración al estímulo que las provoca. Los estímulos son captados por nuestros sentidos, que no son cinco, sino seis -siendo el sexo un sentido muy definido y especializado-, cada uno especializado igualmente en estimular una de nuestras estructuras, y solicitar la emoción correspondiente, véase: tacto, oído, olfato, gusto, vista, sexo. En este orden y jerarquía.
El MAT redefine cada una de nuestras emociones auténticas, siendo las definiciones conocidas poco precisas. Las definiciones del MAT son las siguientes:
- Miedo, es la capacidad innata de percibir amenazas a la integridad propia o ajena.
- Tristeza es la capacidad innata de percibir pérdidas temporales o definitivas de lo valioso y de lo vivo.
- Rabia es la capacidad innata de percibir y reaccionar ante mentiras, manipulaciones y agresiones.
- Orgullo es la capacidad innata de transformar(se) a través del crecimiento, del descubrimiento y de la creación.
- Amor es la capacidad innata de crear(se) un espacio seguro donde ser lo que se nació para ser (conservando lo dado y recuperando lo perdido).
- Alegría es la capacidad innata de encontrar verdad para fluir en paz y tener el alivio de quitar(se) pesos muertos de encima.
Cuando accedemos a que cada una de nuestras estructuras esté alimentada por su emoción correspondiente y esté conectada a su sentido idóneo, funcionamos bien y tenemos garantizada la salud física y psíquica. La principal traba a este funcionamiento pleno es el desbalance recurrente de nuestra ingeniería de funcionamiento. Este desbalance recurrente, patrón viciado de funcionamiento, es nuestra tipología de personalidad innata. La tipología MAT de personalidad se caracteriza por seis ecuaciones emocionales definidas, producto éstas del desbalance emocional del feto, producido por la emoción dominante de la madre durante la gestación.
La tipología de personalidad MAT se define por una emoción dominante que corresponde a la emoción secuencial que sigue a la dominante de la madre durante el embarazo; una emoción fuerte que corresponde a la opuesta en el eje de la dominante de la madre, salvo las que -en dos de los seis casos posibles- podrían comprometer la permanencia del primer eje (amor-tristeza), siendo entonces la misma que la dominante de la madre; y una emoción libertadora, sanadora, que es siempre la siguiente en la secuencia a la dominante del feto. La primera emoción, la dominante propia, es nuestra competencia y su universo abarca las capacidades innatas abiertas por la estructura correspondiente; cada capacidad abre a su vez un sin fin de habilidades. La segunda emoción, la fuerte en nuestra ecuación emocional tipológica, es nuestro talento. La tercera emoción es nuestra vocación y abre el universo funcional, sensorial y emocional que nos garantiza la plenitud.
El estado de la estructura, y por ende de las emociones que la alimentan, varía en lo que damos en llamar fases de evolución en el MAT. De los 120.000 casos estudiados, el 2% solamente tiene su estructura bien alimentada -en lenguaje MAT: estructura conectada o estado de conexión-, sin emociones desviadas: Desviar una emoción equivale a poner el enchufe de una bombilla en otra fuente de energía, por ejemplo, en un cubo de gasolina ¿cómo esperar que la bombilla se encienda y cumpla con su función? La naturaleza humana está tan maravillosamente creada que aún con emociones desviadas, seguimos vivos, pero no sanos. La triste estadística mundial está hoy así: 2% con las seis emociones auténticas y usa el 80% de su capacidad innata, 15% con tres emociones adecuadas y tres falsas y usa el 40% de su capacidad innata, 10% con dos emociones auténticas y cuatro falsas y usa el 30% de su capacidad innata, 55% con una sola emoción auténtica y cinco falsas y usa el 20% de su capacidad innata, 15% con ninguna emoción operativa y usa el 3% de su capacidad innata, y 3% con, no sólo ninguna emoción auténtica sino con una de tres fórmulas letales estructurales y funciona a -16% de su capacidad innata. ¿Extraño entonces que nos enfermemos, verdad?
Una buena noticia, enteramente comprobada en el MAT, es que no nacemos para morir con un día de nacidos, vale decir con la energía útil que tiene el bebé de un día de vida, sino que todos tenemos estructuras interiores, innatas también, que sólo esperan el permiso del entorno para surgir, y hacernos acceder a miles, a millones, a billones por ciento de esa energía de partida. Ese camino de crecimiento es el camino MAT. Que nos baste señalar que un alumno que llega al aprendizaje del MAT con un uso del 20% de su potencial innato, adquiere el cabo de catorce meses, su 80% de partida -que nunca se habría tenido que obligarlo a hipotecar- y, al cabo de dos años más, trabaja sobre el 5.000% de esa capacidad.
El desconocimiento de todas esas leyes perpetúa una civilización montada sobre la inversión de nuestra secuencia emocional acumuladora de energía, y nos pone de espaldas a nuestro talento y a nuestra vocación así como a la de los demás, de tal manera que el 98% de las personas renuncia a éstas para lograr aprobación de dicha sociedad invertida. La ecuación tipológica se convierte así en una emoción hinchada -ex dominante-, una emoción desconectada -ex fuerte- y una emoción prohibida -ex libertadora-. La tipología es así la cárcel que encierra e imposibilita el advenimiento del ser pleno.
Esta ecuación emocional fetal, incide y desbalancea el sistema neuro endocrino, produciendo así un montón de características físicas, anímicas y psíquicas que condicionarán nuestro funcionamiento durante nuestra vida. Con el MAT se puede restablecer la armonía y perfección perdidas de manera científica y objetiva, a más de rápida y acceder al dominio y uso de más estructuras naturales, perdidas a lo largo de nuestra gestación y recuperables en un recorrido muy preciso de crecimiento dirigido.
Las estructuras potenciales, perdidas durante la gestación -por causa del desconocimiento de estas leyes-, y recuperables con el MAT son: la secuencia miedo-tristeza-rabia-orgullo-amor-alegría-seguridad; los tres ejes amor-tristeza, orgullo-miedo y alegría-rabia, vigas maestras de nuestra estructura; la estrella primigenia miedo-rabia-amor y tristeza-orgullo-alegría, dualidad que nos hace completos y autónomos; el radio unificador miedo-centro-tristeza-centro-rabia-centro-orgullo-centro-amor-centro-alegría-centro-armonía, que nos garantiza la salud integral; los haces centrantes centro-miedo-centro-rabia-centro-amor y centro-tristeza-centro-orgullo-centro-alegría que nos instalan en la autorregulación y autosanación; y las seis leyes del Centro que nos hacen casi imposibles de enfermar. Las actuales investigaciones sobre células madre nos darían un atisbo de un cuerpo que podría fabricarlas como algo natural y cotidiano.
Las investigaciones MAT sobre enfermedades de alto riesgo han localizado, descubierto y verificado las disfunciones emocionales típicas de los enfermos de las enfermedades de alto riesgo investigadas. Estas disfunciones características conforman patrones de conducta -correlatos absolutos de las desviaciones precisas del patrón de ingeniería correspondiente- perfectamente identificables y corregibles con el MAT. Ya están identificados los patrones MAT de conducta que favorecen diversas enfermedades -un patrón de conducta diferente por enfermedad- tales como cardiopatías, cáncer, SIDA, enfermedades pulmonares, enfermedades neurológicas, nutricionales y endocrinas así como los seis tipos de psicosis y los ocho tipos de psicopatía.
Hasta el MAT, la ciencia exacta estuvo muy adelantada sobre las ciencias humanas. Desde el MAT, la ciencia de lo humano recupera y trasciende ese retraso y se sitúa, como siempre había de ser, dos siglos por delante del estado actual de las ciencias dichas exactas. Y abre el campo de una extraordinaria revolución en la historia de la civilización. El restablecimiento de la secuencia emocional ya imposibilita que se instale la enfermedad física seria. El dominio de los ejes imposibilita la enfermedad psíquica y la opción por la psicopatía. El dominio de la estrella primigenia imposibilita las patologías sociales y políticas. La conquista el radio unificador imposibilita la barbarie y la guerra. El acceso a los haces centrantes imposibilita las religiones. El acceso a las siete series de leyes del Centro abren el camino, para que, dentro de tres siglos, el ser humano aceda a la inmortalidad, siendo la muerte y la enfermedad curiosidades trasnochadas y materia de investigación para excéntricos. Tal es el horizonte que abre el MAT.
Por lo pronto, la creadora del MAT tan sólo invita a que universidades y fundaciones contra enfermedades precisas, verifiquen y documenten los patrones de conducta ya descubiertos y hasta se aventuren a aplicar su corrección no sólo en el marco de la prevención, sino del tratamiento coadyudante de la farmacopea de dichas enfermedades. Ha simplificado y objetivizado dichos patrones de tal modo, que está en medida, con su equipo de docentes y consultores de MAT21, a instruir a los médicos y pacientes en menos de seis meses de formación. Porque la prevención y el tratamiento de una enfermedad concreta sólo necesitan una formación breve y muy delimitada. No así la formación a la totalidad del MAT, que requiere dedicar trece años de dura y perfeccionista dedicación.
Y, por último en lo que hace a la aplicación del MAT en medicina, con un equipo multiprofesional dedicado al campo de la genética molecular, se podría, en breve espacio de tiempo, descubrir y caracterizar el patrón tipológico de funcionamiento de cada persona en su análisis de ADN, lo que representaría un salto de un siglo en beneficio de la medicina y de la farmacopea. Para los que quieran saber más o solicitar una entrevista, encontrarán respuesta a través de la Web www.mat21.net.
Redacción Informativos MedicinaTV.com
La estructura humana es sextadimensional. Cada dimensión corresponde a una estructura, o instalación, cuya función es la de hacernos perfectamente capacitados para satisfacer una de nuestras seis necesidades básicas indispensables para la vida.
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